La felicidad implica esfuerzo

Por Maricarmen Rivera

La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todo como un reto, mientras que un hombre ordinario toma todo como una bendición o una maldición. (Carlos Castaneda)

El fin del periodo intersemestral se acerca y el regreso a clases está próximo, quizá para algunos jóvenes eso represente cierta tortura y pesadez, mas en muchos otros casos los jóvenes ya están ansiosos de regresar a clases. Las razones pueden ser varias, pero quisiera detenerme en una reflexión que hizo Schopenhauer al respecto.

Schopenhauer asegura que: “La actividad, el emprender algo o incluso aprender algo es necesario para la felicidad del ser humano.” (El arte de ser feliz) Dicha afirmación cobra sentido cuando pensamos en la aburrición que nos representa un largo periodo vacacional en donde no hay actividad ni aprendizaje, en donde el ocio y la pereza son los que reinan. El hombre tiene una necesidad natural para aprender cosas nuevas y requiere poner en acción sus fuerzas (ya sean materiales o intelectuales) para con ello sentirse exitoso y por tanto feliz. Es necesario superar obstáculos, lograr objetivos, cumplir anhelos. La inmovilidad nos resulta insoportable; no hay placer tranquilo, el placer sólo se siente cuando ha representado un esfuerzo. Cuanto más fuerte es el obstáculo, más grande es la gloria que podremos alcanzar al vencerlo. (Moliére)

La lucha contra nuestros retos y la victoria sobre ellos son los placeres completos de la vida. Por esa razón la vida no pueda estar ausente de desafíos, pues el hombre los crea como puede. Nuestra naturaleza nos empuja inconscientemente a buscarlos, a tramar confabulaciones, o para decirlo popularmente, a buscarle tres pies al gato. Si la idea es buscar nuestros propios retos, entonces, ahora puedo explicar el gusto por los deportes, en donde es común escuchar a los deportistas mostrar interés por superar su propia marca; lo mismo sucede con los juegos de mesa, en donde la idea es ganar al contrincante. En estos dos casos se requiere un esfuerzo, y al lograr el objetivo nos viene un sentimiento de plenitud y felicidad.

Finalmente, al alcanzar un objetivo y gozar ese sentimiento de bienestar que nos inundó, descubrimos que vendrán más retos que vencer. Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar. (Nelson Mandela).

paréntesis

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