Visitando al Sr. Green; la importancia de escuchar y entender

Reencontrarnos con el otro a pesar de las diferencias. Para el director Miguel Septién ésa es la clave de Visitando al Sr. Green, obra que se estrenará con Alberto Lomnitz y José Ramón Berganza el 26 de noviembre en el Teatro Milán.

La producción de Toca Teatro y Alejandro Bracho hace énfasis en “lo que nos separa y nos une de vuelta”, tras lo vivido en el confinamiento, la pérdida y la pandemia. Así lo explicó Miguel Septién en entrevista con Excélsior.

El punto clave de la obra es acerca de la otredad y abrirnos a entender al otro; a escuchar opiniones diametralmente opuestas a la nuestra y a entender que no porque alguien piense en una forma en la que podría parecernos agresiva a las propias ideas que nosotros tenemos, es que esté mal o en contra.

En este momento necesitamos escucharnos y entender la perspectiva de la persona que está frente a nosotros; generar empatía. Qué mejor que regresar al teatro con un ejercicio de este tipo, que enaltece para lo que el teatro está hecho: para compartir espacio, tiempo y escuchar una historia juntos, que se trata precisamente sobre escuchar”, expresó.

El director, quien dirigió recientemente la obra Ciudad luminosa, trabajó con ambos actores que ahora protagonizan Visitando al Sr. Green.

Me había dado cuenta que formábamos un buen equipo. Ha sido un deleite trabajar con ambos, un proceso corto y divertido, generoso y entrañable. Lo que el público verá en el Teatro Milán será algo muy relevante”, dijo.

La obra expone la brecha generacional y la soledad. Ross Gardiner es un joven ejecutivo que al manejar en Nueva York, sin querer, casi atropella a un malhumorado anciano, el Sr. Green. El gobierno, en lugar de multar a Ross, decide que tendrá que visitar todos los jueves al Sr. Green como servicio comunitario.

El texto fue montado en 2006 por el productor Morris Gilbert, con Luis Gimeno y Beto Torres. A 15 años, la propuesta escénica y la compañía son distintas.

“Lo que intentamos hacer con esta producción es sintetizar la obra a sus elementos esenciales, para realmente subrayar el núcleo de la historia que es un encuentro entre dos mentes aparentemente diferentes, pero que resultan ser más parecidas de lo que pensaban.

Es una especie de propuesta un tanto metateatral, minimalista y abstracta en algunas cosas, pero que lo único que pretende es recordarle a la gente que está viendo teatro en todo momento. No tenemos ninguna pretensión de engañarlos. Creo que el mejor teatro se hace cuando le mostramos las costuras con lo que lo estamos haciendo y las limitantes de un escenario. En vez de tratar de esconder estas convenciones, las acepta y las hace parte de su realidad escénica”, dijo.

El director destacó que hay una ola ascendente en cuanto al deseo de la gente por recobrar actividades que tenían previas a la pandemia, incluido el teatro.

Si bien la pandemia nos dejó claro que hay muchas formas de entretenernos sin salir de casa, también subrayó que hay cosas que necesitamos y que no se pueden conseguir frente a una pantalla y tal es el caso del teatro. Un ritual en el que nos juntamos para compartir tiempo y espacio, para estar por un momento juntos escuchando una historia de personas frente a nosotros. Es una actividad que apela a nuestra naturaleza humana.

La necesidad de contar y escuchar historias es probablemente de las cosas más humanas que tenemos. La pandemia nos ha subrayado ese deseo, de volver a estar con otras personas, de ser escuchados y de escucharnos”, concluyó.

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