Leticia Ramírez y las entrañas de la lucha partidista

Puede ser una imagen de una o varias personas y comida

Por Gabriel Mejía Pérez


Leticia Ramírez y Andrés Manuel López Obrador, fincando la bases para llegar a la 4T

Trayectoria


“La iguana guerrerense cubrió toda la carretera, el volante de una sola hoja, ilustrado por el Fisgón, danzaba al compás del aire caluroso del estado de Guerrero, era una herramienta que resultaba útil para que la gente tomara conciencia política- electoral, la vieja camioneta dormía volcada en la orilla de la carretera. Leticia Ramírez Amaya, herida por los cristales del parabrisas, junto al compañero que conducía el vehículo estaban preocupados, más allá del accidente, porque no iban a poder cumplir con la difusión en el siguiente poblado; continuar la campaña era el compromiso vital, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) luchaba por la gubernatura” , así nos cuenta la anécdota, una de las cientos que se acumulan en la memoria de todos los años de una militancia activa de esta profesora que ha hecho de la lucha por la transformación de la sociedad su sentido de vida.

En los ochenta la sociedad mexicana estaba en ebullición, el sismo de 1985 había demostrado que el sistema fallaba en los momentos trágicos, el priismo había dado una vuelta más a su brújula ideológica y se había subido de lleno al tren del neoliberalismo, su escasa tradición democrática, su falta de interlocución social y su élite política que se había transformado en una déspota dinastía, manejaba las riendas del país; el grueso de la población vivía cada vez más empobrecida y con pocos espacios de interacción política , por lo que después del sismo surgió una gran variedad de organizaciones sociales que abrieron espacios tan necesarios para la participación ciudadana. A la tragedia natural, le siguió el movimiento estudiantil por la defensa de la educación pública y gratuita, el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) demostró que la acción política tenía resultados tangibles a corto plazo y que el sistema era incapaz de detener las transformaciones de grupos organizados.

Se palpaban los signos del agotamiento de un estado autoritario.

1988

Las fuerzas progresistas formaron un frente político para participar en las elecciones presidenciales, El ing. Cuauhtémoc Cárdenas era el candidato de izquierda opositor al régimen, el recién estrenado Partido Mexicano Socialista (PMS) se sumó al frente democrático nacional, con el principal objetivo de cambiar el modelo político que imperaba en el país, Leticia Ramírez Amaya, que a la par de participar en la vida sindical del magisterio, militaba en la Organización de Izquierda Revolucionaria; OIR- Línea de Masas. Esta coyuntura política llevó una álgida discusión al seno de las organizaciones revolucionarias las cuales se habían mantenido al margen de los procesos electorales. La pregunta era: ¿participar o no en el frente político nacional? Leti tenía claro que era necesario avanzar hacia la propuesta electoral para no quedarse como expresión política marginal, así que impulsó la integración de la OIR al movimiento democrático.

A pesar del fraude, el 88 marca una ruta a seguir, la lucha electoral era un camino viable para acceder al poder y transformar a la sociedad, de modo que comenzó la cimentación del instrumento político que serviría en la lucha por el poder dentro de un marco legal y democrático, o por lo menos hasta donde lo permitía el sistema. Así nace el Partido de Revolución Democrática, Lety Ramírez se suma a la conformación del PRD.

En 1989, el 5 de mayo para ser precisos, las fuerzas progresistas confluyeron en el nuevo partido de la izquierda mexicana, heredero directo del Partido Mexicano socialista, las corrientes históricas del marxismo que alimentan al partido, junto a la corriente crítica del PRI convivieron con el nacionalismo revolucionario, «allí nos encontraremos a antiguos militantes Maoístas, trotskistas, Marxistas ortodoxos y reformados, junto a los alumnos destacados de la escuela de cuadros del priismo revolucionario, todos con un objetivo en común: la transformación social por medio de los cauces legales, las elecciones son el objetivo y hay que aprender rápido las reglas del juego.»

Leticia Ramírez, ejemplo de perseverancia.


1994

Las elecciones fueron un duro recordatorio de por qué el PRI era un partido hegemónico y cómo las instituciones estaban sometidas a los intereses políticos de una élite, el Salinato le demuestró a la izquierda que, si bien la cancha legal eran las elecciones, la lucha se daba en el descampado, más de 500 luchadores sociales asesinados en estos años fueron parte de la cuota que pagó la izquierda electoral por la democracia.


1996

Andrés Manuel López Obrador participó en la elección para presidir el PRD nacional, y Lety Ramírez se sumó a su causa. La terna la integraron Amalia García ( Partido Comunista ), Heberto Castillo (Partido Mexicano de los Trabajadores) y AMLO, el cual se erigió como nuevo presidente de ese instituto político. Leticia Ramírez Amaya fue parte del consejo político del partido y después del Comité Ejecutivo Nacional, donde ocupó la Secretaria de Organización. Fue un comité nacional que se distinguió por su activismo territorial, con la idea de afianzar triunfos electorales, cabe resaltar que esos años marcaron el mayor crecimiento del perredismo desde su creación, fue durante la gestión de López Obrador que el partido alcanzó triunfos importantes, y Lety al frente de organización en 1997. Con el cambio de Comité Ejecutivo Nacional ( CEN ), debido al triunfo de la izquierda en la Ciudad de México, Ramírez Amaya se encargó de operar el programa estrella de promoción del voto en el PRD de aquel entonces “Las brigadas del sol”, que fueron claves para el crecimiento del partido.

Antes de ese programa, los partidos políticos no tenían como estrategia la promoción territorial o no a esa dimensión. Las campañas se limitaban a los tradicionales eventos con los candidatos. Fue el PRD el primero que se involucró en el casa por casa, lo que permitió conocer la opinión de las personas de cada calle, cada barrio y cada municipio, esta información permitió diseñar estrategias eficientes en las campañas. Leticia Ramírez recorrió el país, y en cada elección que le tocó implementar las brigadas del sol hubo un crecimiento en las preferencias electorales; antes los recursos del partido para las campañas se destinaban a los eventos públicos, «placear» al candidato, como se dice en el argot político, en cambio, en la dirigencia de López Obrador, los recursos para las campañas fue utilizado para la operación directamente de las brigadas del sol.

Leticia Ramírez Amaya conoce muy bien el trabajo a ras de tierra pues lo ha realizado desde hace mucho en la lucha sindical con el “escuela por escuela”, pero las elecciones y más en un partido de izquierda, el “casa por casa” tenía sus particularidades, la dinámica de los pueblos, la vida rural y la hegemonía del partido de estado eran retos que se tenían que superar.

Zacatecas

“A un automóvil estropeado, propiedad de algún compañero, le montaban un perifoneo y salían a organizar pequeños eventos», Leticia Ramírez y Rigoberto Ávila recorrían los poblados del estado de Zacatecas. Había que recorrer las calles, repartir el periódico, “tocas casas y ventanas” invitar a la gente a improvisados mítines, todos los días de la mañana al anochecer, siempre cuidándose de las autoridades locales y de los grupos caciquiles endémicos, difícil era la tarea de platicar con los lugareños, era muy común que se ocultaran en sus casas, guardaban silencio temeroso, cerraban las cortinas, nos miraban con recelo entre las sombras de las ventanas, recibían el silencio como respuesta a las propuestas políticas, miradas evasivas, un día era así y el otro también. Pero no había desilusión, pues existía la firme convicción de estar haciendo lo correcto” , así era la acción electoral en los años noventa en varias partes del país.

Imágenes recurrentes donde se ve a Leticia Ramírez cerca del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador

Fobaproa

El presidente del PRD, Andrés Manuel López Obrador encabezó la oposición ante las políticas económicas impulsadas por un Estado en crisis. Ernesto Zedillo y su equipo diseñaron un plan de rescate bancario que consistió en convertir las deudas privadas de grandes empresarios, cercanos al régimen, en deudas públicas, afectando las finanzas de nación; es decir, que el pueblo pagara por la bancarrota provocada por empresarios irresponsables protegidos por una amnistía oculta entre la dupla Salinas- Zedillo. Se estuviera o no en desacuerdo con esta propuesta daba lo mismo para la clase política, lo importante para ellos era cargarla al erario público en una deuda que se tardaría décadas en liquidarse.

López Obrador denunció en todos los foros posibles, incluidas las plazas públicas, la nefasta estrategia que se avecinaba, con esta salida política a la crisis económica se sentenció a generaciones de mexicanos a recibir servicios paupérrimos. AMLO, junto a cinco miembros de su Comité Ejecutivo Nacional, recorrió 30 ciudades capitales en 15 días, se reunió con diversos sectores, impulsó una oposición importante contra Ernesto Zedillo y su plan económico, donde Lety jugó un papel importante en la organización de esos foros, acompañó al dirigente nacional en todo el recorrido.

Elección 2000

Como candidato a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, López Obrador integró un equipo de campaña adelantando las funciones de su futuro gobierno. A la profesora Leticia Ramírez le encargó escuchar a la ciudadanía, atender los miles de documentos que le entregaban al candidato, así fue que se presentó en los 1000 mil puntos que contemplaba la campaña por la jefatura de gobierno.
Platicando con todos y atendiendo las demandas urgentes de quienes lo solicitaran.

El 1 de junio del 2000, López Obrador se convirtió en el segundo jefe de gobierno electo del Distrito Federal y Leticia Ramírez Amaya fue nombrada Coordinadora General de Atención Ciudadana de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Le siguieron años de la administración pública, pero sin dejar de lado el activismo político en los ratos libres que le permitía la actividad como funcionaria pública, comprometida con la honestidad y rectitud del servicio, sería parte de la resistencia por la defensa del petróleo, con las famosas Adelitas en 2006, después apoyando sábados y domingos en las primeras elecciones de MORENA, primero como organización civil después como partido político.

En 2018, fue nuevamente nombrada comisionada nacional de MORENA para el estado de Tlaxcala en la campaña presidencial.

A la profesora Leticia Ramírez Amaya la respaldan varios años de activismo político dentro de organizaciones y partidos políticos. Siempre con la idea de construir un país mejor para cada mexicano.

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