Se equivocan al no dar continuidad al gobierno de Martínez Vite

Leonel Robles



El margen que deja el sistema democrático a los ciudadanos para decidir por sus candidatos es lo suficientemente reducido como para presumir que la fuerza del voto tiene en sus manos el futuro de un país, algún estado o municipio. Pero si aun, como el caso de Morena, se determina que se tomará en cuenta la equidad de género como un aditamento extra para valorar a sus candidatos, el asunto es aun más absurdo porque se está discriminando el talento por una supuesta paridad que no es más que un juego en el que nadie cree y, por lo mismo, todos juegan.

En Tláhuac, por ejemplo, había tres candidatos, por lo menos, con perfiles distintos. Dos de ellos, Raymundo Martínez Vite y Rigoberto Salgado, con un amplia experiencia en la administración de esa alcaldía. Rigoberto Salgado, cuestionado por el tema de una supuesta vinculación con grupos del narcomenudeo y enriquecimiento inexplicable, heredó una administración perredista llena de vicios y políticas parcelarias manejada desde una tribu encabezada por el recientemente fallecido Gilberto Ensástiga. Rigoberto Salgado le imprimió su propio sello a su administración, pero desde el mismo estadio de la descomposición que las anteriores administraciones. No fue capaz o no tuvo el ánimo de pasar a la historia local como el último delegado que pusiera los cimientos para el inicio de la etapa morenista, y sí como un personaje que puso en el ojo de la opinión pública a Tláhuac como un alcaldía controlada por la violencia y el crimen organizado.

A Raymundo Martínez Vite, actual alcalde con licencia, lo respalda un trabajo consistente y una línea de gobierno congruente con sus ideales de izquierda que, a pesar del golpeteo también consistente de la gente del propio Rigoberto Salgado, lo ayudaron para descontaminar un ambiente de linchamiento ante los escándalos por el desmantelamiento del Cártel de Tláhuac, y una supuesta cercanía con el actual diputado Salgado Vázquez. La ambición de poder no se detiene y enloda a los mismos integrantes de un partido político, partido por cierto que vive su primera gran crisis a escasos años de haberse fundado.

No era para Raymundo Martínez Vite tarea sencilla. En primer lugar porque ambos personajes pertenecen a un mismo partido y en segundo lugar porque había que borrar cautelosamente todo relación con el pasado inmediato, desde una política distinta con actores también distintos. El actual alcalde ha trabajado desde distintos frentes, con una política social efectiva, aunque con una proyección de imagen bastante discreta y poco estratégica en el sentido de generar percepciones positivas en la ciudadanía y posicionarlo como un referente a partir de sus acciones. El apoyo al campo, al deporte, a la cultura, tratar de regresarles las calles a los ciudadanos con programas sociales y la creación de una policía local fueron la apuesta del alcalde, con resultados alentadores.

Sn embargo, Tláhuac, como se sabe, es una demarcación con profundas desigualdades sociales en relación con otras alcaldías, y con un presupuesto insuficiente para sacar adelante programas de gran calado. El poco interés del gobierno estatal por las alcaldías pequeñas, más la reducción del presupuesto, sin contar con un año atípico debido a la pandemia, ha dificultado el trabajo de los gobiernos.

A pesar de estos obstáculos, el gobierno en Tláhuac se ha ejercido de una manera objetivamente correcta, persiguiendo el cumplimiento de los intereses generales. Se ha trabajado de forma planificada, automatizada dentro de lo posible, tanto que esta alcaldía ha dejado de ser sinónimo de inseguridad y violencia.

Ahora, si Raymundo Martínez Vite ha tenido poco tiempo para trabajar, además en condiciones desfavorables, y aún así ha entregado buenas cuentas ¿por qué la torpeza de desfavorecer a una población, de por sí golpeada, con una propuesta nueva, que probablemente quiera echar tierra a los programas ya encarrilados de este gobierno?

¿Fue una medida salomónica o creen que la paridad de género debe respetarse a pesar de que los perfiles no sean los mejores para estar al frente de un cargo de gran responsabilidad? En Tláhuac, por lo menos, se ha equivocado la dirigencia, desmantelada, de Morena en CdMx.

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