Najat El Hachmi gana el Nadal con «El lunes nos querrán»

Sergi Doria

El Nadal de 1945, cuando Carmen Laforet inauguró la lista de premiados con «Nada», se entregó en el Café Suizo durante una cena con crema de alcachofas, lenguado, becada y peras a la cardinal de postre. Setenta y siete ediciones después, el galardón que ediciones Destino dota con 18.000 euros se proclamó a media tarde en el hotel Palace. Sin cena, ni invitados, ante unos periodistas con mascarillas. El coronavirus ha obligado a romper una tradición protocolaria que parecía inmutable, como ya sucedió el pasado octubre con la entrega del Planeta.

A la novela «Nada» de Laforet, de quien se conmemorará este año su centenario, se refiere Najat El Hachmi (Nador, 1979), ganadora de este Nadal con «El lunes nos querrán». Para El Hachmi, la misión de la novela es dar voz a discursos alternativos a los hegemónicos. «Hoy no hablamos de censura como en los tiempos de ‘Nada’, pero existen muchas realidades que son censuradas porque los medios de comunicación las invisibilizan», subraya.

Su novela tiene como protagonistas a dos jóvenes musulmanas que intentan sobrevivir en un barrio «de la periferia de la periferia» que, aunque se encuentra a poca distancia de la ciudad, está muy separado por barreras geográficas, culturales y sociales. «Lo tienen todo en contra para salir adelante: su procedencia, su sexo y su clase social… Yo crecí en un barrio así y al presentar mis novelas he conocido más barrios de ese tipo: situaciones de malestar y sufrimiento que merecen una representación literaria», explica la escritora de origen marroquí.

El Hachmi, que obtuvo una beca Leonardo de la Fundación BBVA para sacar adelante esta novela, decidió escribirla en catalán y castellano: «Hasta ahora mis novelas eran en catalán; ‘El lunes nos querrán’ es mi primera novela en castellano porque las mujeres de las que yo hablo son bilingües». Desde los ocho años El Hachmi conjugó su lengua natal marroquí con el catalán y el castellano: «Hablar varias lenguas no debe acarrear una situación conflictiva, sino todo lo contrario: para mí es un privilegio. Las lenguas en sí mismas no deben ser conflictivas, lo malo es cuando no quieres entenderte», señala.

Cuando El Hachmi ganó en 2008 el premio Ramón Llull con «El último patriarca» muchos tópicos en torno a la integración quedaron desactivados. Su novela abordaba con autocrítica el machismo islámico.

Las dos mujeres de «El lunes nos querrán» padecen esa realidad: «El machismo de la religión, la cerrazón familiar y un barrio con presencia mayoritaria musulmana que pone el foco sobre lo que hacen». Cuando ultimaba la novela durante el confinamiento, El Hachmi se sintió todavía más identificada con sus dos jóvenes protagonistas: «Ambas son mujeres que están siempre confinadas, que para salir de casa han de dar siempre explicaciones, siempre pendientes del qué dirán». El título alude a esa realidad: «Ellas creen que son el problema. Pierden peso a la moda de la sociedad de acogida, intentan contemporizar con las tradiciones familiares… Pero el problema no son ellas, sino que no les quieren», apostilla.

El «Tandem» de Maria Barbal
La amistad centra también la novela de Maria Barbal (Tremp, 1949, ganadora del premio Josep Pla con «Tandem». Un hombre y una mujer se conocen y constatan que hasta ese momento vivían atrapados. «Para reconquistar la alegría perdida han de dejarse llevar por la vida; de ahí el título: juntos formarán un tándem», comenta la veterana escritora.

Desde 1985, cuando ganó los premios Ruyra y Crexells con «Pedra de tartera» (vertida por Ana Maria Moix al castellano como «Canto rodado»), Barbal no había vuelto a concurrir en ningún galardón literario: «Aquella historia me eligió, un homenaje a mis mayores sobre la injusticia de las guerras. Con el tiempo supe que ese legado familiar me abrió el camino de la literatura», concluye la ganadora del Josep Pla.

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