Ana Evangelina Budeguer; vive un mundo con pelitos en la ropa

Virginia Bautista

La bipolaridad de los gatos, su misterio, su elegancia, su comportamiento desafiante, su ligera perversidad. Todo lo relacionado con estos pequeños felinos fascina a la ilustradora argentina Ana Evangelina Budeguer, quien les dedica su primer libro, Vale miau la vida (Grijalbo).

Me gustan porque pueden ser unos animales muy tiernos y cariñosos, pero también unos asesinos y malditos”, afirma en tono de broma en entrevista.

Los gatos son misteriosos. Cuando duermen, parece que se van a otra dimensión, como que tienen una conexión con el más allá. Algunos son tan tranquilos, que te pueden enseñar un poco de paciencia, de calma; como que la vida les vale miau, por eso el título”.

La diseñadora gráfica detalla que dibuja sus posiciones, movimientos y armonía. “Procuro una estética de trazos limpios, que cada página sea visualmente muy fuerte. A través de mininos desvergonzados nos adentramos en un universo lleno de pelitos en la ropa y exigencias extravagantes. Así son”.

Dice que “cada gato es un mundo, tienen su propio carácter, hay que tratarlos de una forma distinta, no a todos les gusta jugar. Los gatos no se sienten menos que uno, quizá se sienten más, con su actuar te dicen que no los vas a retar”.

Agrega que, por su elasticidad, estos felinos parecen como sobrenaturales. “Me intriga su ronroneo, muy pocos animales lo tienen; he leído que aún no se sabe de dónde viene esa vibración”.

Detalla que trazó su primer gato hace ocho años, pero que fue en la Ciudad de México donde le surgió la idea de hacer un libro que recrea su cuerpo y sus manías.

Es una excusa para dibujar gatos y compartir lo que aprendí de ellos. Tiene historia, investigación y humor. Respondo a preguntas como qué pasaría si los gatos fueran humanos, los dichos sobre ellos, cómo eran adorados en Egipto, cómo llegaron a Asia y por qué son tan queridos en China”, señala.

La también pintora y serigrafista narra que primero ve fotografías de gatos y los dibuja. “Para el movimiento busco imágenes en internet y también me inspiro en mi gata Bubu. Me gusta mucho cuando saltan, pues parece que bailaran, y sus poses como de yoga”.

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