En el caso Cienfuegos, México fue tratado por la DEA “como un país bananero”, afirman especialistas

Por Sugeyry Romina Gándara

La detención del General Salvador Cienfuegos Zepeda por agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en Los Ángeles, Estados Unidos, es un evento que deja ver una ruptura crítica en la relación bilateral, coincidieron expertos en la materia.

Carlos Pérez Ricart, profesor e investigador de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), consideró que los mecanismos de cooperación binacional en materia de seguridad están rotos, pues el Departamento de Justicia, la DEA en concreto, prefirió aguardar 14 meses para emitir la orden de captura contra Cienfuegos Zepeda, en lugar de acudir a un proceso de extradición o pedirle a la Fiscalía General de la República (FGR) que abriera su propia carpeta de investigación.

“Así los Estados Unidos y en particular la DEA han dado un paso radical en la agenda bilateral y han dicho: ‘como no confíó en ti, te dejo de tratar como país amigo o principal socio comercial y te empiezo a tratar como un país bananero”, dijo el doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Berlín, durante el seminario “La DEA y Cienfuegos, organizado por el Colegio de México (Colmex).

El especialista explicó que las agencias de narcóticos en Estados Unidos pueden llegar a tomar decisiones unilaterales y agresivas cuando no ven desde su perspectiva otra alternativa y que, aunque lo sucedido con Cienfuegos es inédito por la relevancia de personaje en cuestión, es parte de una lógica general con la cual funciona las agencias antidrogas.

“Asumen el riesgo diplomático, asumen el costo de los posibles desencuentros con el Departamento de Estado y la certeza que su relación con sus contrapartes en México no será la misma […] si algo les importa mucho no repararán en consideraciones diplomáticas”, dijo Pérez Ricart. También agregó que pensar que la detención de Cienfuegos no tendrá consecuencias directas sobre la relación bilateral y sobre la política mexicana “es no hacer caso a la evidencia histórica”.

Salvador Cienfuegos Zepeda extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional, durante su primera audiencia en Los Ángeles, California. El martes pasado, un Juez decidió negarle la libertad bajo fianza y enviar su caso a una Corte de Brooklyn, en Nueva York. Foto: Bill Robles vía AP.

Otra hipótesis que planteó el especialista sobre la detención, es que la DEA está molesta con el actual Gobierno de México y su política poco aperturista con respecto al accionar de las agencias estadounidenses en México. “A través de la detención de Cienfuegos se lanza el mensaje: ‘si no te acomodas al paradigma o los modos que yo interpreto, voy a seguir dando golpes que, más allá de evidenciar la corrupción de gobiernos anteriores, demuestra la debilidad del Estado mexicano’”, consideró.

En su oportunidad, Raúl Benitez Manaut, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (JNAM) y presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE), expuso que la detención del General Cienfuegos demuestra que el riesgo criminal en México “supera a las estructuras de defensa y seguridad”.

El investigador reiteró el estado mexicano está sumergido en una crisis debido a la capacidad de penetración del crimen organizado en la vida estatal, social y política.

“México vive un cáncer político por la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas reales. Son ficticios los mecanismos de rendición de cuentas, de observancia ciudadana, política y de Congreso para vigilar las actividades y las finanzas de los altos funcionarios”, expresó.

El especialista alertó que si no se toman medidas radicales en favor de la transparencia “este cáncer puede ser terminal para el actual sistema político porque el crimen organizado tiene capacidad de destruir al Estado por dentro”.

De acuerdo con el experto, la Secretaría de la Función Pública debería desaparecer porque ha demostrado incapacidad absoluta para detectar la penetración del crimen organizado y la corrupción en la élite superior del estado federal y gubernaturas. En cambio, destacó, se debería considerar la configuración de una secretaría civil de defensa que tenga el control de parte de su presupuesto.

Al interior de las Fuerzas armadas se han detectado dos reacciones, según Benitez Manaut. La primera es que hay nacionalismo militar reactivo que considera una ofensa la acción unilateral de la DEA al detener a Cienfuegos. “Se considera una traición al amigo, una afrenta a la soberanía y que la DEA llegó al límite por lo que se propone reducir las relaciones bilaterales”, explicó.

El 29 de noviembre de 2018, el General Salvador Cienfuegos dejó su gestión y se despidió de las Fuerzas Armadas. Hoy es acusado de narcotráfico en Estados Unidos. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro

El pasado 17 de octubre, el Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que agencias de Estados Unidos operaban en México sin restricciones, con autorización del Gobierno, por lo que llamó a que hagan una reflexión sobre su labor en el país.

“¿Por qué sólo se acusa, se involucra a quienes han participado en estos hechos en México y ellos no hacen una autocrítica, una reflexión de toda la intromisión de esas agencias en México?, porque sin duda ellos operaban, entraban con absoluta libertad al país, hacían lo que querían. Claro, se los permitían”, expuso.

El mandatario insistió en que no se debe permitir que extranjeros intervengan en asuntos que correspondan al país. “Nosotros vamos a resolver nuestros asuntos, sin injerencias”, dijo.

Benitez Manaut abundó que la segunda reacción al interior del Ejército es que Cienfuegos es el considerado como el traidor –si se confirma su culpabilidad– y que es una amenaza a la seguridad de la institución porque ha puesto en riesgo la credibilidad del Ejército.

El profesor de la UNAM coincidió con algunas declaraciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador al considerar que es un error culpar a todos los militares porque Salvador Cienfuegos es corrupto. “Echarles la culpa a todos porque un General es corrupto, es como decir que todos los comandantes de la Policía Federal eran corruptos porque Genaro García Luna lo era, pues no. Ahora hay que investigar cuando los rumores aparecen, pero hay que tener cuidado y hacer las distinciones necesarias”, destacó.

El General Cienfuegos fue acusado el pasado viernes de narcotráfico y blanqueo de dinero, horas después de ser detenido en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, California. Foto: Cuartoscu

El investigador de la UNAM recalcó que va a pasar mucho tiempo en tanto llega y se desarrolla el posible juicio contra Cienfuegos en Estados Unidos, mientras tanto en México se deteriora la confianza interinstitucional entre los cuerpos de seguridad y de defensa, además, también está la desconfianza del exterior en el sistema de seguridad mexicano, lo que puede afectar la cooperación internacional en muchos ámbitos.

Andrés Manuel López Obrador ha destacado que no se puede juzgar a toda la Secretaría de Defensa (Sedena) por el comportamiento de una sola persona.

“No es justo culpar a toda la oficialía del Ejército de estar involucrada con este caso, repito, si es que se demuestra que él Secretario está involucrado. Aun en ese caso, si él resultara responsable, no es lo mismo el General Secretario Cienfuegos que una institución como la Secretaría de la Defensa”, dijo el mandatario luego de un evento en el estado de Oaxaca.

Para Carlos Pérez lo preocupante es que existe un problema de corrupción estructural, más allá de los personajes detenidos.

“Concentrar nuestro análisis en García Luna, Cárdenas Palomino, Edgar Veytia o en Cienfuegos como personajes fuera de su contexto histórico es un error. Antes de ellos hubo otros hombres. No importa si el Presidente es corrupto o es honesto, si se llama Andrés Manuel o se apellida Calderón o Peña Nieto, si son policías, militares o guardias civiles al mando, si son improvisados o llevan como Cienfuegos 30 años de una carrera, todos ellos están expuestos al poder del narcotráfico. No es un problema de administración, entrenamiento o capacidad, se trata de un problema de corrupción estructural”, expuso el investigador del CIDE. “Si el Presidente de México no toma medidas radicales le va afectar políticamente tarde o temprano”, agregó Raúl Benítez.

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