La sociedad bajo la voluntad general

Maricarmen Rivera

Compartimos que el filósofo J.J. Rousseau concibe un estado de naturaleza en el hombre en el cual posee un halo de bondad, mismo que se pierde al entrar en contacto con la sociedad. El resultado de ese nuevo estado social es la presencia de  abusos y sobreexplotación del hombre contra el hombre.

Sin embargo, dado que resultaría imposible volver al estado natural, pues ello implicaría desechar la sociedad construida, entonces, la propuesta rusoniana es establecer una forma de sociedad donde se garantice el bien común.

Para abordar dicho asunto, Rousseau escribió El Contrato social. En esa obra tratará de edificar la sociedad civil garantizando la libertad e igualdad de los individuos. “El hombre ha nacido libre y por todas partes está encadenado”, afirma Rousseau, entonces para que el hombre vuelva a ser libre será necesario establecer los fundamentos de un contrato social.

 Ahora bien, la libertad de todos los individuos se garantiza en la voluntad general, la cual debe ser entendida como un principio moral que se manifiesta en la vida práctica por el derecho y por el deber. La voluntad general es la voluntad según la verdad, pues es un principio racional; mas no por ello debe entenderse como una voluntad de las mayorías.

En el mejor de los casos, la voluntad general deberá entenderse como la unión de todas las voluntades particulares que otorgan al soberano el poder para que defienda el bien común de todos los individuos que conforman la sociedad. Rousseau expresa su propuesta de la siguiente manera: “Hubiera querido nacer en un país en el cual el soberano y el pueblo no tuviesen más que un solo y único interés, a fin de que los movimientos de la máquina se encaminaran siempre al bien común…”. Mas, si el soberano desatiende la voz de la voluntad general y se manifiesta contrario al bien común, entonces deja de representar al pueblo y podría ser destituido de su cargo.

El génesis del bien común lo encontramos en el pensamiento griego, pero también entre los romanos, la filosofía medieval y en el renacimiento hallaremos pensadores que estén en la misma línea. Séneca, por ejemplo, consideraba la sociabilidad como exigencia fundamental, y por ende la búsqueda del bien común.

Santo Tomás de Aquino consideraba que el soberano es quien establece la ley, la cual debe estar dirigida al bien común; incluso pensaba que si el soberano actuaba contrario al bien del pueblo, debía ser descartado como tal.  La reflexión que anteriores filósofos han hecho en torno al tema está encaminada a encontrar una mejor convivencia entre los individuos; asimismo, el análisis que nosotros hagamos al respecto es con miras a construir una sociedad armónica en donde los individuos gocen de libertad e igualdad.

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