Mascotas Covid

Foto: YouTube Milenio

Luis Martín Quiñones

“¿Crees que los perros no irán al cielo? Te digo, ellos estarán ahí mucho antes que cualquiera de nosotros”.

Robert Louis Stevenson

El dolor que hemos sentido por la muerte cercana de algún amigo, familiar o conocido en estos tiempos de pandemia, nos ha hecho reflexionar sobre valores que suelen refugiarse en el olvido. Nos ha tocado la hora de enfrentar una enfermedad desconocida y que se oculta en la invisibilidad microscópica. El sentimiento social de angustia, horror, pero sobre todo temor, nos ha modificado estructuralmente. Tal vez, ahora podríamos nombrarnos el Homo domesticus, aquél que se queda en casa para evitar contagios.  

Los animales están a la vista del mundo por ser el origen del covid-19, pasando por la desgracia de ser abandonados hasta tener un juicio sumario y ser arrojados por la ventana. La histeria colectiva en Wuhan provocó que muchos perros y gatos fueran proscritos de sus hogares para siempre. Por fortuna, son más los que se dicen ser afortunados por tener una mascota a su lado.

En esta neonormalidad nos hemos visto obligados a mantenernos más tiempo en casa. Para muchos ha sido una cárcel, para otros, la reflexión ha ordenado el caos existencial. Y cada uno de nosotros ha tenido que enfrentar la miseria humana de algún modo: la distancia social transformada en soledad; la muerte cercana sin el abrazo colectivo en un velorio; el adiós lleno de incertidumbre, pero esperanzado al ingreso de un hospital; y, por si fuera poco, una economía devastada.

Los que tenemos uno o más compañeros animales, vemos como la más sublime caricia emotiva el tener guardianes y compañeros incondicionales. Gatos, perros, conejos, cuyes, aves, (y alguno que otro animal silvestre que, bajo el silencio y espacios desocupados, se acercan para recordarnos que existen), han hecho nuestros días más llevaderos por el túnel ya largo de la inquietud.  Bajo el destierro de la soledad, el tener a la mano el contacto físico, el poder ser escuchado, alivia en parte esta condena. 

Bien cabe preguntarse: ¿Son ellos más felices al pasar más tiempo con nosotros? Aunque es difícil medir la felicidad animal, sí podemos afirmar que su instinto de manada se ve satisfecho: no hay como estar en nuestra guarida hogareña. Muchos de ellos -sobre todo los perros-, no salían con sus amos ni a dos metros de sus casas, ahora, los vemos con una sonrisa canina por las calles con su familia humana. Y qué decir de los que su hogar era una azotea, tal vez conocieron la calle por primera vez (qué triste).

Habrán muchos que al terminar la pandemia regresarán a sus costumbres de la soledad temporal durante el día, y, tal vez, tendrán su porción de felicidad pre-pandémica, otros podrán sufrir el síndrome de la ausencia llamado ansiedad por separación.

Bajo una visión humanocentrista, los animales “nos pertenecen” y son los que deben honores a nuestra especie. El momento reflexivo es oportuno. Qué estamos haciendo por ellos, por la vida silvestre, por el maltrato, la sobrepoblación. Muchos perros y gatos están en el exilio perpetuo de un hogar. Otros, perecen por hambre o bajo el tánatos automovilístico.

Si en un tiempo llegaron a ser parte fundamental de la familia, ahora se han acomodado en un rincón sentimental inconmensurable. Dotados de una sensibilidad ultraterrena, son nuestros compañeros en horas vacías, en momentos de angustia, de duelo, y de alegrías desbordantes. Son nuestras mascotas covid. ¿Lo son todo? Quizás no, no son sanadoras, pero sí catalizadores de los males del alma. Tal vez somos un reflejo humano-animal de afectos, lengüetazos, caricias en el lomo, miradas comprensivas, ratos de compañía mutua, tristezas y alegrías compartidas. Y en estos lamentables tiempos, de muerte inesperada, descubrimos que en algo nos parecemos: no podemos dejarnos notas póstumas, sólo recuerdos que fuimos buenos compañeros de viaje.

Paréntesis

One Response to "Mascotas Covid"

  1. Lizeth  30 junio, 2020 at 1:20 pm

    Hola soy una entusiasta de la vida animal y me agradó mucho el artículo. Me hizo reflexionar sobre el papel que han tenido los animales en la pandemia que estamos viviendo. Felicidades por el escrito y saludos cordiales.

    Responder

Leave a Reply

Your email address will not be published.