La carroña que arrojan en las páginas de los diarios enferma a los niños

Foto: https://www.who.int/es

Juan Rodrigo Castel

Durante la pandemia de covid-19, los niños están sufriendo no sólo por el confinamiento al que se ven sometidos, sino además porque el bombardeo de los medios de comunicación les produce un estrés que lleva sus temperamentos de lo alegre y natural a conductas rebeldes y depresivas.

Una profesora me cuenta que les preguntó a los niños de su familia qué es lo que más temen de la pandemia. Entre sobrinos y primos son seis niños y el menor tiene 7 años de edad y la mayor 14. De forma unánime, la respuesta fue que su mayor miedo es que uno de sus familiares adultos se contagie de coronavirus y muera.

A la pregunta de si estar encerrados les molesta, la respuesta fue que sólo si no pueden jugar o hacer lo que ellos quieren: ver series en línea, buscar entretenimiento en sus celulares. Añadieron que cuando alguien les grita y los regaña quisieran salir siquiera al pasillo o regresar a la escuela y platicar con sus amigos.

Los niños le dijeron a la profesora que no salga ella a la calle para que no se contagie y ella les explicó que sale con las medidas de protección necesarias y que al regresar se lava las manos varias veces. Ellos le dijeron que prefieren morirse de hambre, con tal de que ninguno de sus familiares salga a la calle y corra el peligro de contagiarse.

A la pregunta de cómo se enteraron de que el covid-19 es letal y, prácticamente algo que no puede superar ningún ser humano, respondieron que en los titulares de los periódicos que publican algunos de sus amigos en redes sociales y en las noticias que transmite la televisión.

La profesora dice que los niños perciben a los medios de comunicación como una especie de voceros del terror. Cuando les preguntó por qué creen que la epidemia es tan grave y por qué los atemoriza, le respondieron que porque los periódicos publican constantemente cifras de muertos y fotografías de personas tendidas en camas de hospitales.

A la maestra le queda muy claro que los medios de comunicación están aterrorizando a los niños, porque la mayoría de las notas que publican son alarmistas, morbosas, que sólo alimentan el miedo de los niños.

Aunque es adulta y con preparación profesional, me dice que ni ella misma entiende los motivos que mueven a los medios de comunicación para publicar únicamente notas escandalosas y alguna que otra de plano insulsa. Dice que los medios de comunicación son los que les han sembrado a los niños la idea de que sus familiares van a morir, porque ningún adulto sensato sería capaz de decirle a un niño que sus familiares morirán durante la pandemia.

La profesora explica que como los medios de comunicación son una especie de entidad abstracta, se dedican a lanzar impunemente notas catastrofistas que les quitan las esperanzas a los niños y a los adultos.

Me dice que aunque los medios de comunicación son impersonales, están conformados por personas que tienen nombre, pero nada de ética ni valores, porque no piensan más que en ganarse el dinero con la carroña que arrojan en las páginas de los diarios y las pantallas de los televisores.

La profesora dice que durante la pandemia los peores instintos de los reporteros y periodistas se solazan con la podredumbre que enfrenta la humanidad entera en este momento, y que cuando no la encuentran en la superficie, escarban como sepultureros para encontrar los restos de cualquier cosa que esté ya putrefacta para mostrarla en los medios de comunicación como un trofeo.

Desde luego, las respuestas que dieron los niños son emocionales y lo que la maestra me cuenta no es un trabajo estadístico, pero es posible que tenga un fondo de realidad, y que en muchos hogares las respuestas de los niños sean semejantes.

Paréntesis

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