Del Fonca y los otros días

Joaquín Cosío

Joaquín Cosío

Hasta el día de hoy muchos artistas exponen en redes sociales los proyectos que han realizado con la subvención del estado explicando a detalle los beneficios que generaron con ello a la economía nacional. Estas breves y precisas exposiciones buscaban impedir la cancelación anunciada por el gobierno federal de algunos fideicomisos como el FONCA y el FOPROCINE. También se han redactado cartas firmadas por cientos de creadores de todas las magnitudes. Gremios como el MOCCAM (Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte en México) o la AMACC (Asociación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas) también se han manifestado al respecto pidiendo auxilio para confrontar los efectos desastrosos de la pandemia. Estas acciones han sido incesantes pero no habían obtenido ninguna respuesta hasta hoy. El presidente finalmente habló.

El laconismo o el silencio ha sido una actitud constante de este gobierno cuando aquellos que han cuestionado no significan amenaza alguna. En relación al arte y la cultura este había sido el caso. No sería erróneo pensar que es la Secretaría de Cultura quien debiera por organicidad y naturaleza atender y dar respuesta al gremio artístico, pero en la práctica esta secretaría desde siempre ha mostrado sus habilidades como simple subalterna de las indicaciones del Presidente. Ni cartas ni testimonios, ni videos suplicantes funcionaron para conseguir palabra alguna. Sumida en una verborrea que gira sobre los conceptos del discurso oficial actual (inclusión, diversidad, austeridad, etc.), el monólogo de Fraustro y sus equipos no han planteado nunca estrategias ni solidaridad alguna con el gremio de creadores. Repito, la mayor virtud de Frausto ha sido obedecer, acatar. Llevarse todas las estrellitas de buena conducta que el Presidente otorga. Hasta ahí. Por ello ha sido pertinente no esperar demasiado de sus gestiones y así evitar que la sorpresa no haya sido mayúscula: el FONCA desaparece. Siglas más o menos la asignación de recursos la va a determinar Hacienda. Y siguiendo las palabras de Obrador se convertirá en un programa de Becas. Las acciones de artistas y gremios no pudieron siquiera cimbrar el impenetrable muro de la obstinación presidencial. Sin aliados, sin respaldo, sin belicosidad, las peticiones de los creadores fueron, de nueva cuenta, ignoradas.

Pero ¿por qué de pronto el Presidente sí acusa de recibidos los señalamientos que han hecho algunos artistas hacia sus actos? El manejo de la epidemia, ¿por ejemplo? Pues porque no se trata de los cientos de actores callejeros, escenógrafos, acróbatas a quienes –dicho sea de paso, no se les pagó su salario durante más de un año. O de los cineastas, escritores, teatreros que ahora exponen con humildísima dignidad el manejo de sus subvenciones. Se trata de estrellas. Se trata de figuras del espectáculo con un fuerte arrastre popular, incluso tanto o mayor que el suyo. Y eso le preocupa. Y tanto, que a mi juicio le genera un desvarío de lo más peligroso.

El esgrimir públicamente que se ha creado una lista de artistas famosos y acusar que a algunos los están utilizando contra la transformación del país es una reacción exacerbada y falsa en tanto no se presenten pruebas. Listas, clasificaciones, categorías son propias de sistemas totalitarios.

Derbez, por ejemplo, ha aportado mucho a la industria del entretenimiento. Mucho más, sin duda, que la estridente diputada que no tuvo ningún recato en exhibir en redes sus pocos alcances y su vastísima ignorancia. Las declaraciones de la diputada Ma. de los Angeles Huerta contra la comunidad artística es de esos casos que cada cierto tiempo ensombrecen la atmósfera de la política nacional y nos recuerdan que nuestro mundo político está lleno de figuras patéticas.

Ha de ser irritante estar dedicando todas las energías y el tiempo de nuestra vida para cambiar un país y que con todo lo complicado que esto significa, aparezcan innumerables críticos y verdaderos enemigos de esos esfuerzos. Pero al menos lo que señalaron Thalía y Derbez no fueron infundios. Y finalmente cualquiera puede decir lo que le venga en gana sin merecer ser incluido en lista alguna, aunque contravenga al mismísimo presidente. Al menos no en este régimen al que muchos abrazamos en algún momento.

Hasta ahora no se ha definido el mecanismo o los mecanismos que sustituirán al FONCA.

Nada se sabe en concreto. Aunque se han garantizado Becas, el FONCA era mucho más que eso. Tristes tiempos para quienes nos representan en Cultura. Es muy probable que la posteridad no vaya a tener un buen recuerdo de ellos. Nosotros quedémonos con algo romántico. Nuestra obra trascenderá a quienes ahora deciden el destino del arte nacional porque nuestras obras, las obras de los creadores mexicanos habrán de sobrevivir al mismo López Obrador.

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