¿Si Rigoberto Salgado se va, será más de lo mismo?

Eduardo Ponce

 

Dicen que el delegado en Tláhuac está muy tranquilo en relación con el proceso que se le sigue en la ALDF para destituirlo de su cargo porque tiene aliados que están negociando su permanencia al frente de la delegación, y que hasta se da el lujo de imponer a un candidato para sustituirlo.  Héctor Jiménez, quien fungía como director jurídico y de Gobierno y que gestionó para que trabajadores de la delegación construyeran la Carreta del Pacífico, restaurante, según informes, propiedad de Salgado Vázquez, es el señalado para continuar las políticas de gobierno del actual administrador de Tláhuac.

No es sólo eso.  Con el triunfo de Claudia Sheinbaum para capitanear la candidatura de Morena al Gobierno de la Ciudad de México, cree que las cosas van a ir bien en Tláhuac, y, claro, para él porque fue uno de los primeros políticos que se decantó en favor de la candidatura de la aún delegada de Tlalpan y, ahora, con su triunfo, espera una recompensa ¿Tendrá tanto peso político Salgado Vázquez para que Sheinbaum se arriesgue a meter las manos en una delegación que está en el ojo de los medios de comunicación y de los perredistas? No tiene peso político, y para algunos morenistas ya resulta un delegado incómodo, de  modo que que Sheinbaum, ahora que se duda de la legitimidad de su nombramiento, lo que menos le interesa es ocuparse de un problema local como es el de Tláhuac.

Héctor  Jiménez y Rigoberto Salgado tendrán que rascarse con sus propias uñas, que no es poco porque cuentan con el personal de estructura -los de base están inconformes, lo expresan abiertamente, con este gobierno- y con los recursos económicos de la delegación para continuar el reinado que comenzó apenas haces dos años, pero que amenaza con prolongarse. De Modo que es oscuro el panorama para los tlahuaquenses. Si bien Rigoberto Salgado tiene experiencia en la administración pública y en el trabajo legislativo, su protegido, Héctor Jímenez,  es un improvisado, un político de emergencia que estuvo en el lugar y el tiempo justo para que el dedo del delegado lo señalara como el heredero del tiradero político de su jefe, y que él ha contribuido con creces. ¿De la última administración del PRD, con Angelina Méndez, y ésta habrá alguna diferencia? No. Pero si llega Héctor Jímenez el panorama es aún más oscuro.

paréntesis

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