El asilo a Evo y la discriminación en México polarizan Twitter

Por Ivonne Ojeda de la Torre

La polarización que prevalece en el debate político en las redes sociodigitales de México es social, política y mediática, y puede intensificar el discurso de odio hasta llegar a un punto en que se materialice en acciones violentas como ya ha ocurrido en los Estados Unidos, concluyeron académicos entrevistados por SinEmbargo.

En los últimos meses se ha mantenido una tendencia en Twitter entre dos agrupaciones: una a favor del Presidente Andrés Manuel López Obrador y otra en su contra. La constante confrontación a través de hashtags ha comenzado a volverse rutinaria en la plataforma, pero las narrativas que desprenden preocupan a los académicos por la posibilidad de que se conviertan en detonantes de violencia no solo en la plataforma, también fuera de ella.

El doctor David Morales González académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que la polarización que se ha apropiado del debate político en las redes sociales, particularmente en Twitter, no puede entenderse si no se consideran las dinámicas similares que se generan de problemáticas de corte social fuera del entorno digital.

Por otro lado, agregó el académico, la confrontación de dos grupos particulares que exaltan narrativas opuestas: por un lado el discurso progresista y de izquierda, y por el otro el de los neoliberales y conservadores. Ambos presentan un riesgo latente a escalar a niveles en que se detone la violencia.

El académico de la UNAM consideró que la violencia es la última fase que puede generar un discurso extremadamente polarizado en las redes sociales. Ejemplo de esto son algunas de las masacres que se han generado en Estados Unidos, es el caso de los recientes tiroteos El Paso y otras ciudades, que este año se multiplicaron de manera proporcional a la intensificación de las tendencias a favor del racismo y la xenofobia en las redes sociales.

En el contexto mexicano la polarización se ha generado en torno a la figura del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien podría tener un papel decisivo para neutralizar los discursos de odio que están comenzando a surgir de la confrontación en la Red.

“En el último eslabón de toda esta cadena o todo este proceso polarizante está la violencia física. Si continúan enfrentándose en estas luchas, aunque sean redes sociales, los discursos de odio sí generan acciones concretas en ciudadanos”, expuso el especialista.

Al no hacerse cargo de estas consecuencias, agregó el académico, en Estados Unidos se ha llevado a crímenes de odio racial y hacia ciertos grupos sociales. “No podemos dejar que la situación se pase sola, ahí es donde se necesita el liderazgo político del Presidente que pueda responder a esto de una manera institucional y que estos discursos de odio no escalen”.

LA POLARIZACIÓN

La polarización tiene como atributo principal la disputa de dos grupos con posturas políticas o sociales extrapoladas. David Morales explicó a este medio que en el caso de México, el fenómeno es detonado por un conjunto de argumentos ideológicos y sociales que anteceden a las expresiones violentas y agresivas que estallan en la Red, como la frase que la actriz Laura Zapata dirigió a la Senadora Citlalli Hernández esta semana: “Cállate gorda traicionera !!!”

“ En la polarización hay dos posturas sumamente distintas y los dos extremos no solo ideológicos sino también de como está planteado ese discurso. Empiezan a etiquetar entre chairos y fifis, progresistas y conservadores. A veces hemos visto sociedades que sostienen sus razonamientos por la raza, ideología o como se ha visto en elecciones de diversas parte del mundo donde la polarización genera miedo, fundamentalismo y sobre todo intolerancia,” expresó el académico.

Esta semana fue evidente que la polarización de la que participa un nutrido grupo de tuiteros, no solo se nutre de argumentos políticos, sino que, como señaló el académico, tiene una profunda raíz en la desigualdad social. Esta raíz se mostró sin veladuras a partir de las numerosas expresiones racistas, clasistas y discriminatorias que se dieron rienda a través de hashtags como #EvoNoEresBienvenido.

La invitación de asilo político por parte del Gobierno Mexicano a Evo Morales Ayma, ex Presidente de Bolivia forzado a renunciar por presiones de las fuerzas armadas de aquel país, despertó la pesadilla racista que se mantiene latente entre los lazos que interconectan al continente Latinoamericano. Los vituperios que recibió el también activista en su país viajaron con él en la aeronave que le condujo a México.

A su arribo, una ola de intolerancia y rechazo a su recepción en el territorio nacional se levantó en Twitter entre la comunidad de usuarios de oposición a la Cuarta Transformación. Al mediodía del martes, una decena de etiquetas que hacían énfasis en el repudio a la determinación gubernamental de otorgar asilo político al ex Presidente boliviano arroparon todo tipo de expresiones racistas.

El miércoles, el Presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró que a pesar de la evolución de la polarización en México, sobre todo aquella que emerge en el entorno digital, su gobierno no intervendrá para frenar los ataques de corte racial y discriminatorio.

“Es normal, así es el conservadurismo: clasista, racista, corrupto, hipócrita, etcétera, etcétera, etcétera. Pero tienen todo su derecho de manifestarse y un gobierno democrático tiene que garantizar el derecho a disentir, las libertades plenas. Y eso es lo que estamos haciendo y vamos muy bien, no tenemos ninguna preocupación”, sostuvo el Primer Mandatario.

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