Piden tope al consumo de agua potable; guerra entre oriente y poniente de la CDMX

Si los habitantes del oriente de la Ciudad de México, especialmente los de Iztapalapa, han aprendido a reutilizar el agua, los que viven en zonas residenciales del poniente tienen que usarla sin exceso. Cobrarles tarifas más altas no es suficiente, es necesario establecer topes de consumo confort.

Así lo aseveró en entrevista el investigador y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Óscar Monroy Hermosillo, al señalar que para mejorar la distribución del agua en la capital y evitar la desigualdad que impera por zonas es necesario que el gobierno establezca un límite a las viviendas e industrias que se ubican al poniente de la capital.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, señaló el pasado martes que están buscando un mecanismo para desincentivar el uso doméstico de agua potable en el poniente, donde suelen hacer uso del líquido para regar jardines y lavar banquetas, con lo cual se merma la distribución en el oriente.

Actualmente, el promedio de consumo por persona es de 300 litros al día en la capital, pero el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) detalla que la disponibilidad es inequitativa.

Mientras una persona que vive en la alcaldía de Miguel Hidalgo puede disponer de 500 litros diarios, en Tláhuac e Iztapalapa sólo tiene acceso a 200 litros por día, en promedio, aunque existen zonas con un abasto mucho menor.

Datos de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) indican que los capitalinos gastan, en promedio, el equivalente a 15 garrafones de 20 litros de agua potable diariamente, es decir, 300 litros, más del doble de lo que utiliza un habitante de otras grandes ciudades, como París, Londres o Nueva York, donde no gastan más de 150 litros para sus actividades cotidianas.

José Luis Luege Tamargo, presidente de la asociación Ciudad Posible y extitular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), aseveró que es indispensable eliminar la clasificación de manzanas y quitar el subsidio para que pague más quien la gasta más.

Hay una falla en la cobranza, porque la mitad de las tomas no se están midiendo: tienen cuota fija, pero no pagan, eso por un lado y, por otro, la política tarifaria es que erróneamente el gobierno aplicó, además de los subsidios por consumo, un subsidio por clasificación de manzanas: popular, baja, media y alta”, cuestionó.

Ante este “subsidio perverso”, añadió que en menos de 20 años podría haber un colapso grave en el acuífero y que si esto ocurre “implica un colapso del país porque la crisis sería inmanejable. No es que haya una guerra entre el oriente y el poniente, nos va a pegar parejo a todos y es una crisis de la que no podríamos salir. Sería un apocalipsis”, alertó.

Monroy Hermosillo, también presidente de la Comisión de Cuenca de los Ríos Amecameca y la Compañía, apuntó que a los habitantes de las zonas donde no hay escasez hay que enseñarles a reutilizarla, sobre todo para el riego de sus jardines, a fin de que no abusen de este líquido y permitan que las alcaldías con más carencias cuenten con este servicio, que es un derecho para todos.

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