AMLO y ‘El Chapo’ Guzmán

Víctor Manuel Sánchez

Las organizaciones criminales son uno de los principales generadores de corrupción en el país, cooptan gobiernos y corporaciones de policía, violan todos los días la ley y sus actividades generan violencia y muerte. Por ello, resulta inaudito que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, haya tenido al menos tres consideraciones especiales frente a Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”.

Primero ofreció interceder para que la madre de “El Chapo” Guzmán pudiera tener una visa humanitaria y visitar a su hijo en la prisión donde se encuentra recluido en los Estados Unidos; en segundo término, declaró que la condena de cadena perpetua que enfrenta el narcotraficante es muy dura y la tercera y última, realizada apenas ayer, mencionó que el Chapo preferiría donar el dinero de su fortuna a México y que por tanto solicitaría a los Estados Unidos dichos activos, para que los disfrutaran los nacionales.

No se puede negar que la prisión de por vida sea dura, o que existe una necesidad natural de una madre por ver a su hijo, pero tampoco podemos olvidar que estas consideraciones que se están teniendo hacia “El Chapo”, no las han recibido las familias de muchas de las miles de víctimas del Cártel de Sinaloa y que su condena es merecida.

De hecho, la peor de las declaraciones es la tercera, porque da a entender que “El Chapo” está teniendo un gesto de magnanimidad, que se debe agradecer, cuando en realidad se trata de dinero ilícito, obtenido con violencia y a precio del sufrimiento de miles de mexicanos, que fueron asesinados por la organización de Guzmán Loera, por ende, al ser arrestado y sus bienes incautados, el Estado puede disponer sin la anuencia o participación del narcotraficante, de dichos recursos.

Es importante que nuestro Presidente no contribuya a la mitificación de un criminal como es “El Chapo” Guzmán, ya que por sus palabras pareciera que se trata de un gran filántropo, que le está haciendo un gran bien al país, cuando todo lo que se logre incautar, que seguramente no será un porcentaje significativo de la fortuna del mismo, será claramente insuficiente para reparar el daño que ha hecho, ya que parte del daño que hizo, nunca podrá ser reparado.

Entiendo que la estrategia de López Obrador es presentar a “El Chapo” como un personaje arrepentido, que ofrece sus bienes al gobierno de México, como una señal de que considera que el actual gobierno está haciendo el bien al país, sin embargo, al tratar de vender esta historia, que seguramente dista mucho de la realidad, el Presidente le falta el respeto a las miles de familias que fueron lastimadas por “El Chapo”.

Debemos comenzar a llamarle criminales a los criminales y no presentar una imagen distorsionada de los mismos. Ya que si queremos que la percepción de los mexicanos cambie y cada vez sean menos las personas dispuestas a participar en estas actividades, es necesario que construyamos una cultura de reproche generalizado a los actos criminales.

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