El enemigo está a la vista

Dolia Estévez

Por Dolia Estévez

Condenar el discurso de odio y el “concepto” de supremacía blanca en una nota diplomática, como lo hizo la SRE la semana pasada tras la masacre en El Paso, no es suficiente. La supremacía blanca no es un “concepto”, sino una realidad concreta y real, con rostros y nombres. La Cancillería también pidió la colaboración del gobierno de Trump para saber si existen organizaciones de “supremacía blanca” que busquen poner en peligro a la comunidad mexicana en Estados Unidos.

La respuesta es sí existen y están a la vista del que quiera verlos. Southern Poverty Law Center (SPLC), ONG que desde 1990 publica un mapa de los grupos de odio en Estados Unidos, los tiene puntualmente identificados y ubicados. En 2018, el segundo año de Trump, el SPLC registró 1,020 grupos de odio, un aumento del 50 por ciento, y 1,234 incidentes de odio. En Texas y California, estados de mayor concentración de mexicanos, hay 73 y 83 grupos supremacistas respectivamente. El listado puede ser más amplio toda vez que muchos operan en la absoluta clandestinidad.

En la capital estadounidense, el SPLC registra 27 grupos de odio. Cuatro son explícitamente antinmigrantes: Center for Immigration Studies (CIS); Federation for American Immigration Reform (FAIR), NumbersUSA e Immigration Reforma Law Institute. Navegan con bandera de think tank. No promueven abiertamente la violencia. Su papel es otro: producir estudios académicos y generar datos falsos que nutran la ideología del odio que incita a grupos y lobos solitarios a cometer actos de violencia contra hispanos y migrantes. Operan paralelamente a los grupos violentos. Estos “think tanks”, en sintonía con Trump y medios televisivos que fomentan el odio como Fox News, son responsables del incremento de actos de “terrorismo estocástico”, como el de El Paso.

La semana pasada, SPLC reveló el caso de Matthew Q. Gebert, un funcionario de nivel medio del Departamento de Estado, con seis años de antigüedad, que supervisaba el capítulo de un grupo supremacista neonazi en Washington. Valiéndose de seudónimos en las redes sociales difundía propaganda pro nazi (HateWatch 07/08/2019). Tras la revelación, cerró sus cuentas en Twitter. El Departamento de Estado lo suspendió (Politico 08/08/2019). Está por verse si lo despide. En 2015, cuando Trump era candidato, interactuó vía Twitter con @Q1776, una cuenta que Gebert administraba clandestinamente (@JamesForutM 07/08/2019)

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, elementos del CIS y FAIR, en un típico caso de puerta giratoria, se pasaron al gobierno federal donde siguen impulsando, ahora desde las entrañas del poder, la agenda del poder blanco. El SPLC ha identificado a cuatro supremacistas más, además de Gebert, incrustados en agencias federales que tratan con el gobierno de México.

Julie Kirchner, ex directora ejecutivo de FAIR. En 2017 fue nombrada al poderoso puesto de Ombudsman del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, parte del Departamento de Seguridad Interna. Su trabajo consiste en abordar trabas que enfrentan los solicitantes de estatus legal migratorio. La Iglesia en manos de Lutero. Kirchner trabajó en la campaña presidencial de Trump (SPLC 01/05/2019). FAIR, considerado el think tank antinmigrante más influyente en Washington, aboga por una moratoria migratoria total. Dan Stein, presidente de FAIR, es un neo nazi que promueve elevar la procreación de gente blanca de alto coeficiente intelectual y frenar la reproducción de los de bajo coeficiente. Los supremacistas creen que el único papel de la mujer blanca no judía es la procreación.

Robert Law, asesor sénior del Servicio de Ciudadanía e Inmigración. Fue director de lobismo del FAIR hasta el año pasado. Ha denigrado a los dreamers, argumentado a favor de la erogación de la Enmienda 14, que establece que toda persona nacida en Estados Unidos tiene derecho a la ciudadanía automática, y recomendado reducir el número de refugiados e inmigrantes (MediaMatters 07/-3/2019). El mismo mensaje de Trump.

Jon Feere, trabajó en el CIS 15 años. Actualmente es asesor sénior de ICE (The Washington Post 26/01/2017), la agencia del Departamento de Seguridad Interna responsable por la reciente redada de casi 700 migrantes (más de 100 mexicanos) en Mississippi. ICE es la dependencia de Seguridad Interna más detestada debido a su trato inhumano de migrantes y la política de separación familiar.

Ronald Mortensen, es fellow (socio) del CIS. Fue nombrado por Trump Subsecretario Adjunto de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado en 2018. Sin embargo, sigue en limbo. Su designación, que despertó una condena casi generalizada, no ha sido ratificada por el Senado. Otra vez, la Iglesia en manos de Lutero. Trump se niega a retirarla.

Los cinco personajes mencionados son un botón de muestra. Seguramente hay mucho más. La administración Trump le abrió las puertas al extremismo supremacista. Gozan de línea directa a la Casa Blanca.

La masacre de mexicanos en El Paso el sábado antepasado, los alebrestó. A decir por el debate en las redes sociales, están más convencidos que antes que la violencia es la vía para alcanzar la meta de crear un “etno estado” habitado exclusivamente por blancos no judíos. Es la vía en que coadyuvan a la aspiración de Trump de una América blanca.

Marcelo Ebrard no tiene que pedir ayuda para saber quiénes son los grupos e individuos que odian a México. Tampoco necesita ir muy lejos para encontrarlos.

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