Robo, homicidio y acoso asedian a alumnas de la UNAM

Por Efrén Flores

 Los robos y daños a la propiedad ajena, así como actos de violencia contra mujeres, abuso y/o acoso sexuales, amenazas y lesiones son los delitos más comunes en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de acuerdo con solicitudes de información hechas a la Máxima Casa de Estudios, las cuales arrojan también que la mayoría de estos delitos ocurrieron en los alrededores de la Rectoría de Ciudad Universitaria (CU) y que las facultades son las instalaciones con mayor incidencia delictiva.

Hace poco más de dos meses, el 9 de mayo, la policía capitalina ingresó a la UNAM. Ese día, en la Facultad de Filosofía y Letras, los estudiantes reportaron disparos en las instalaciones y las autoridades confirmaron la existencia de un hombre herido de bala. Diez días antes, el 29 de abril, la estudiante Aideé Mendoza murió en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente.

A estas tragedias se suman tres supuestos suicidios en CU durante 2017, además de 11 asesinatos registrados entre 2002 y 2018, incluido el de Lesvy Berlín Osorio, en un contexto en que hubo al menos 14 detenciones de presuntos narcomenudistas como “El Yorch”, además del reciente arresto (2019) de “El Pechugas”, uno de los principales distribuidores de droga en Ciudad Universitaria.

Entre los años 2000 y 2015, la tasa de crímenes en contra de la integridad personal por cada 100 mil estudiantes universitarios aumentó a un ritmo promedio de 3.7 por ciento anual, de acuerdo con la información contenida en la solicitud pública número F6440000103719. Pero a partir de 2015 y hasta 2018 la tasa de ilícitos en contra de la integridad personal decayó en 22.4 por ciento real anual, pasando de 49 a 23 crímenes por cada 100 mil estudiantes. Para el segundo trimestre de 2019, dicha tasa se ubicó en 14 casos por cada 100 mil estudiantes, cifra equiparable a los niveles registrados en 2013 y 2014.

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En 2017, estudiantes de la UNAM colocaron pancartas donde fue asesinada Lesvy –a un costado de la Facultad de Ingeniería– para protestar en contra de la violencia machista. Foto: Armando Monroy, Cuartoscuro.

“Hay que tener claro que el problema no es la universidad. Es la ciudadanía; ésta sociedad que se ha hecho violenta”, dijo en mayo el rector Enrique Graue Wiechers, quien también mencionó que su administración seguirá “haciendo esfuerzos para mejorar las condiciones” de seguridad en la UNAM, ya que las agresiones y las muertes violentas de los jóvenes estudiantes “cercenan esperanzas”, “destruyen familias” y “asfixian el futuro del México que queremos ser”.

Para garantizar la seguridad y fortalecer la vigilancia y la protección civil en Ciudad Universitaria, este año la UNAM autorizó un presupuesto de 325.6 millones de pesos. Aunque en términos monetarios esta cantidad es 4.4 por ciento superior a la aprobada en 2018, no obstante el presupuesto de 2019 es el mismo que el del año pasado, como proporción (0.72 por ciento) del presupuesto total de la Máxima Casa de Estudios.

La información de la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria (solicitud F6440000103819) indica que en los últimos 19 años, la inversión promedio anual en seguridad y vigilancia de la UNAM fue equiparable al 0.61 por ciento de su presupuesto total y que, en los últimos dos años, la casa de estudios aumentó las partidas para resguardar sus instalaciones en 0.16 puntos porcentuales. Esto es una diferencia monetaria de más de 96.8 millones de pesos entre 2017 y 2019.

DELITOS EN LA UNAM

Entre enero de 2018 y junio de 2019, los delitos más cometidos en la Máxima Casa de Estudios fueron el robo (59.3 por ciento de los casos); el daño a la propiedad ajena (31.1 por ciento); el acceso ilícito a sistemas y equipo de informática, la falsificación de documentos y sellos, la usurpación de profesión y/o de funciones y la violencia contra mujeres (1.5 por ciento en cada caso); abuso y/o acoso sexual, amenazas, lesiones, peculado y uso indebido de atribuciones (0.7 por ciento en cada caso).

Sin embargo, estos no son los únicos ilícitos cometidos en territorio UNAM en los últimos años.

Entre 2008 y 2016, los delitos más atendidos por el Tribunal Universitario fueron el uso de alcohol y drogas (39.3 por ciento de los casos); agresiones físicas (20.4 por ciento); faltas de respeto y de ética (20.2 por ciento); alteración del orden (7.7 por ciento); extorsión, robo y amenaza (4.8 por ciento); falsificación de documentos (3.6 por ciento); daños al patrimonio (3.3 por ciento); elaboración y portación de petardos (0.4 por ciento); mutilación de libros y portación de armas (0.2 por ciento en cada caso).

No obstante la información disponible por solicitud o en los portales de Internet de la Universidad, las cifras de incidencia delictiva entre 2000 y 2019 en las diferentes instalaciones de la UNAM (a nivel nacional) no son del todo claras o precisas.

De acuerdo con la solicitud de información pública F6440000103719, en ese periodo hubo registro de 1 mil 858 casos mientras que, según la Coordinación de Oficinas Jurídicas de la Máxima Casa de Estudios, hubo 1 mil 755 casos.

Tampoco coinciden las cifras comparables de diversos registros sobre delitos en general, para el periodo 2013-2016. De la solicitud de información referida se desprenden 348 ilícitos; y en esos mismos años, los informes anuales de la UNAM indican 2 mil 339 registros. Inclusive el número de delitos (891) atendidos entre 2013 y 2016 por el Tribunal Universitario es superior a la cifra registrada en la solicitud F6440000103719.

Algo similar ocurre con las cifras comparadas de los años 2015-2019. En ese periodo, la solicitud de información indica que hubo 519 registros; pero los datos de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNAM indican que hubo 362 casos registrados.

La brecha de cifras documentadas de delitos cometidos en la UNAM es tal, que hay rangos de entre 72 y 737 ilícitos cometidos por año, en promedio. Dicha circunstancia no permite calcular un índice de incidencia delictiva confiable, o establecer tasas de comportamiento fidedignas.

Ante la solicitud de SinEmbargo para conocer el número de ilícitos cometidos en instalaciones de la UNAM a nivel nacional, la Oficina de la Abogacía General universitaria refirió que “la Universidad Nacional Autónoma de México no es competente para recibir, investigar y tipificar las conductas probablemente catalogadas como hechos delictivos, lo anterior con fundamento en los artículos 121 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como 131 Fracción II del Código Nacional de Procedimientos Penales”.

Asimismo, dicha oficina indicó que debido a que su Unidad de Apoyo Jurídico fue creada en abril de 2008, “no tiene la obligación de contar con la información que se requiere concerniente a los años anteriores (del 1 de enero del 2000 al mes de marzo del 2008)”.

Pese a las justificaciones, estas dependencias adscritas a la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la UNAM son cuando menos responsables –según sus propios lineamientos de la Fracción XXII– de “conocer y dar seguimiento a las incidencias y conductas posiblemente constitutivas de delito suscitadas en el Campus de Ciudad Universitaria, que no sean de la competencia de las Oficinas Jurídicas y canalizarlos ante las autoridades judiciales, administrativas y ministeriales competentes”.

Más allá de la falta de datos homologados, la información disponible indica que entre 2000 y 2004 la incidencia delictiva en las instituciones de la UNAM fue al alza en 63 por ciento real. A partir de 2005 y hasta 2013, la tendencia general fue a la baja, con una reducción promedio anual de 9.4 puntos porcentuales.

Durante los cuatro años siguientes (2014-2017) la incidencia delictiva en la UNAM repuntó a un ritmo promedio de 26.3 por ciento anual. Y la tendencia de 2017 a 2019 volvió a invertirse, con una reducción real promedio de 49.6 por ciento durante el periodo.

Aunque los porcentajes varían de acuerdo con los diferentes registros de la UNAM, todos coinciden en los tipos de tendencia por ciclo. De ese modo y en los últimos 19 años, la incidencia delictiva en las instalaciones universitarias habría sido irregular, con periodos alternativos de repunte y ocaso, mismos que podrían indicar la falta de una estrategia eficiente en materia de combate a la delincuencia.

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LAS ZONAS DE RIESGO

Las instalaciones universitarias con mayores índices de incidencia delictiva en los últimos 19 años fueron las facultades de Ciudad Universitaria (62.8 por ciento de los casos); las coordinaciones universitarias generales (20.2 por ciento); las escuelas nacionales preparatorias (8.8 por ciento); los CCHs (3.9 por ciento); los diversos campus de la UNAM en la República Mexicana, como los de Guanajuato, Michoacán, Querétaro y Yucatán (3.1 por ciento); y las escuelas nacionales técnicas o profesionales (1.1 por ciento de los casos).

Las facultades en Ciudad Universitaria con más delitos registrados entre 2000 y 2019 fueron la de Química (162), Medicina (124), Filosofía y Letras (97), Derecho (78), Ciencias (76), Ciencias Políticas y Sociales (62), Medicina Veterinaria y Zootecnia (57), Ingeniería (27), Odontología (20), Psicología (17) y Economía (nueve).

De las Facultades de Estudios Superiores (FES) de la UNAM, la de Acatlán fue la que más casos (117) registró, seguida de las de Iztacala (87), Aragón (86), Cuautitlán (74) y Zaragoza (uno).

En el caso de Ciudad Universitaria, entre enero de 2018 y junio de 2019, la mayor parte de los ilícitos ocurrió en la zona de rectoría, de las islas y facultades que se encuentran rodeadas por el Circuito Exterior (o Paseo de las Facultades). Cinco de cada 10 ilícitos registrados ocurrieron en el área, en donde destacan los robos (73.4 por ciento de los delitos en la zona) y los daños a la propiedad ajena (25.6 por ciento de los delitos de la zona).

La zona sureste –en donde se encuentra el Universum, la zona cultural y de institutos de investigación– fue la segunda con más delitos y en que también, el 96.5 por ciento de las denuncias fueron por robo y daños a la propiedad ajena. Allí ocurrieron tres de cada 10 ilícitos.

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Los robos y los daños a la propiedad ajena son los delitos más comunes en Ciudad Universitaria. Foto: Especial.

En cuanto al resto de las zonas de Ciudad Universitaria, que concentraron dos de cada 10 ilícitos ocurridos en 2018-2019, en su mayoría (98.9 por ciento) robos y daños a la propiedad ajena, estuvieron el área del centro y del metro de CU –entre el Circuito Exterior y las avenidas Mario de la Cueva y Antonio Delfín Madrigal–, la del Estadio Olímpico y de los campos de fútbol, además del área de la Reserva Ecológica de la UNAM, que va desde el Circuito de la Zona Deportiva, hasta el área colindante con la calle de Llanura.

Sin embargo, el 89.4 por ciento de las lesiones registradas, así como la totalidad de casos de violencia contra mujeres, ocurrieron en la zona cultural y de institutos de investigación. Por otro lado, casi todos (83.3 por ciento) los casos de acoso o abuso sexual, homicidios y secuestros estuvieron concentrados en las zonas del centro y del metro, así como en la de Rectoría y facultades.

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