Intentos de linchamiento aumentaron 190% en 2018

¡Un ratero! ¡Ya abrió la cajuela! ¡Agárrenlo!” son las primeras palabras que vecinos de San Salvador Cuauhtenco, Milpa Alta, expresan cuando atestiguan cómo un hombre se apodera de un vehículo y conduce a toda velocidad por las calles del sur de la Ciudad de México.

Ante los gritos de auxilio, basta un minuto para que los habitantes encuentren al presunto ladrón en el patio de una casa y, sin esperar a la policía, al menos cinco hombres entran por él y lo sacan a punta de golpes y patadas.

“¡Sáquenlo! ¡Salte, wey! ¡Párate, wey! Maldito ratero. La otra vez ya se había llevado un carro”, exclaman los vecinos mientras atacan a su víctima; al mismo tiempo le advierten que no vuelva a cometer un ilícito o de lo contrario las consecuencias serán más graves.

Esta escena puede consultarse en el video “Linchamiento en San Salvador Cuauhtenco Milpa Alta”, que está publicado en YouTube. En éste se observa cómo una comunidad agrede por más de tres minutos a una persona sin que alguna autoridad intervenga.

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Este tipo de actos son cada vez más comunes en algunas localidades del país, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), instituciones que recientemente publicaron un estudio en el que revelan que los linchamientos y las tentativas de linchamiento se incrementaron 190% en 2018.

El Informe Especial sobre los Linchamientos en el Territorio Nacional detalla que en 2017 ocurrieron 60 ataques tumultuarios, pero el año pasado la cifra incrementó a 174.

Además, a través de mil 212 encuestas aplicadas por la UNAM en el Estado de México, Puebla, Ciudad de México y Morelos, se detectó que el robo o asalto son los principales delitos por los cuales estallan las agresiones colectivas.

Ante la pregunta “¿Sabe usted qué desencadenó el linchamiento?”, 86% de los mexiquenses indicó que un robo o un asalto; en la Ciudad de México, 81%; en Puebla, 71%, y en Morelos, 55%.

René Jiménez Ornelas, investigador de la UNAM y coordinador del informe, estimó que este ilícito es el principal detonante porque es el más común.

“El robo es el principal delito que afecta a las localidades en las que hicimos las encuestas, no sólo el asalto a transeúntes, sino también en el transporte público. Estos [ilícitos] afectan sistemáticamente a la población, por eso muchas veces las víctimas se sienten amenazadas y atacan aunque la gente sea inocente”.

El experto también destacó que hay otros delitos que dan inicio a las agresiones tumultuarias, por ejemplo, el secuestro, ataques sexuales, amenazas verbales, lesiones, vandalismo, homicidio y otras situaciones, como las sospechas o las noticias falsas.

Jiménez Ornelas añadió que otro elemento que provoca los linchamientos es la falta de confianza hacia las autoridades: “Los pobladores no cuentan con cuerpos de seguridad legitimados por la ciudadanía. Ahí tenemos las organizaciones comunitarias en Guerrero o en Michoacán, que han tenido que realizar estas acciones colectivas para poder defender incluso sus vidas”.

Debilidad institucional

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública informó que durante 2018 se registraron 763 mil plagios a nivel nacional; sin embargo, el robo de vehículos automotor concentró 28% de ese total de incidentes.

De igual forma, indicó que en el primer cuatrimestre de este año se han cometido 248 mil robos, por lo que de seguir la tendencia el número de casos superará al del año pasado.

El Estado de México, con 125 mil 231 casos, es la entidad donde más robos hubo durante 2018; en la Ciudad de México se registraron 118 mil 591; en Jalisco, 85 mil 35; en Guanajuato, 42 mil 982, y en Baja California, 40 mil 705.

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, consideró que estas cifras son causa de “una absoluta incapacidad del Estado [para] hacer cumplir la norma y hacer respetar los derechos de las personas. Es en esta situación en la que las localidades deciden armarse para responder ante la ola de violaciones, robos o secuestros”.

El experto en temas de seguridad añadió que la situación se agrava al comparar el número de policías con el de la población, además de la excesiva carga de trabajo de los ministerios públicos.

“Un ministerio público puede tener a su cargo hasta 400 carpetas de investigación. Los países de la OCDE tienen un promedio de tres policías por cada 100 mil habitantes; nosotros sólo tenemos 1.2 y un problema terrible de violencia. A esto hay que sumar que los policías se encuentran mal capacitados, mal equipados y mal dirigidos”.

Sobre el desempeño de las autoridades para atender ataques tumultuarios, el estudio de la CNDH y la UNAM muestra el descontento de la gente: 45% de los encuestados calificó como “nada efectiva” la intervención de la policía, mientras que 40% respondió que era “poco efectiva”.

Justifican agresiones

El informe especial, realizado a partir de un monitoreo de medios locales y nacionales, menciona que entre 2015 y 2018 se han documentado 336 casos de agresiones colectivas; de éstos, 69% estuvo relacionado con delitos como el robo.

Asimismo, 26% de esos incidentes culminaron con la muerte de alguien, mientras que en el resto se produjeron lesiones graves.

A pesar de las consecuencias que atraen los linchamientos, casi 70% de los encuestados justificaron este acto al responder que un ladrón que se sube a robar un camión sí merece ser golpeado por las víctimas.

En este tipo de agresiones participan entre 10 y 50 sujetos, de acuerdo con el testimonio obtenido en las encuestas, y pueden poner en riesgo la vida de cualquier persona si las autoridades no responden.

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