Nuevas masculinidades y nuevas feminidades

Por Edgar Iván Zazueta

Los vientos de cambio surten por todos lados, desde las “nuevas masculinidades” se nos invita a ser más cuidadosos con el medio ambiente, con nuestras relaciones sociales y con nuestros afectos, también se nos invita a participar más en el quehacer de la casa, en la educación y la crianza y en la expresión de nuestras emociones y sentimientos.

Me parece que, sin duda, hay expresiones cada vez más visibles de hombres que rompen con el estereotipo del machista tradicional del tipo “no lloro”, “no soy responsable del aseo de la casa” o “vieja el que llegue a lo último”, pero haría falta miradas más profundas para ver de qué forma esas pequeñas expresiones del rol puedan ser significativas para hablar de un cambio en su identidad masculina y si ello repercute en su relación con otros hombres y, particularmente, con las mujeres. Recuerdo una expresión de mi trabajo de campo cuando algún varón señala que, desde luego, se hace cargo de la crianza de sus hijos o “ayuda” en la preparación de los alimentos, pero la limpieza del inodoro, jamás.

Creo que la participación de los hombres en el mundo que tradicionalmente había sido impuesto para las mujeres es un paso hacia la corresponsabilidad, pero que aún falta mucho trabajo en lograr una corresponsabilidad equitativa. Para ello tan solo habría que señalar los tiempos que dedica cada sexo en labores del hogar, de acuerdo con el INE, las mujeres destinan 26.5 horas a la semana a cuidar a hijos o familiares, tareas domésticas, cursos y colaboraciones muchas veces sin sueldo en OSC, frente a las 14 horas de ellos. Un cambio en esta enorme brecha del uso del tiempo me parece que, no se va a dar de la noche a la mañana con nuestras buenas intenciones de que las cosas cambien, sino que deben ir acompañadas de, además la educación y cultura, de políticas públicas que intervengan en ámbitos familiares, como por el ejemplo políticas de cuidado, de género y familiares.

Otra de las miradas que poco se dejan ver en los estudios sobre masculinidades, tiene que ver con la educación, particularmente, de las mujeres, lo cual también construye masculinidades. No olvidemos que si algo nos ha enseñado la categoría de género es a observar con lupa las desigualdades, sin perder de vista que estas están en planos relacionales de poder. En este sentido, es importante construir reflexiones sobre cómo estamos entendiendo el poder, la desigualdad, el amor, el cuidado o la cooperación, no sólo entre los hombres, sino también entre las mujeres y con todo lo que ellas representen, es decir; su feminidad en ellos, su masculinidad en ellas, esto es, aspirar a el reconocimiento de una “nueva masculinidad” en todas las personas, inclusive en el sistema social, pero sin desconocer en ese mismo universo nuestra “nueva feminidad”, cada vez más fuerte, más visible y más firme.

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