Con la reforma laboral, disminuiría poder de los sindicatos

El país llegará a una nueva conmemoración del Día del Trabajo en medio de un cambio que se perfila radical en este sector para los siguientes años, de acuerdo con organismos sindicales y expertos en la materia.

Las modificaciones pueden generar mayor libertad sindical, pero también representan un riesgo de descontrol y pérdida de poder de las agrupaciones gremiales para negociar con las empresas mejores condiciones laborales, señalaron.

Después de varias décadas en las que el movimiento laboral estuvo focalizado en el desarrollo de algunas centrales obreras como el Congreso del Trabajo, encabezado por la CTM, la llegada de la actual administración federal desde diciembre pasado, junto a la reforma que se discute en el Senado, representa un detonante de cambio. El país tuvo que esperar más de 80 años para la llegada de un nuevo proyecto laboral para el país, apuntó Napoleón Gómez Urrutia, líder de la recién creada Confederación Internacional del Trabajo (CIT).

Con la llegada de esta agrupación se reajustó el escenario laboral: 150 organizaciones afines al Sindicato Minero se unieron a esta nueva central, y 15 organizaciones integrantes del Congreso del Trabajo comenzaron acercamientos, entre ellas la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM).

En la que fue su primera asamblea, la semana pasada, Gómez Urrutia anticipó que la eventual aprobación de la reforma laboral será el principal detonante de un ajuste en el sindicalismo mexicano.

El proyecto laboral cambia las reglas en muchas circunstancias y nos va a ayudar a avanzar en este proceso de justicia laboral mediante la eliminación de un falso tripartismo que ha dominado en el país, de anular los contratos de protección patronal que ha sido la principal fuente de desigualdad y abandono de la clase trabajadora, agregó el también senador.

La Asociación Nacional de Abogados de Empresa (Anade) coincidió en que la reforma en la materia, las nuevas agrupaciones y las políticas del actual gobierno federal, han sentado las bases para una revolución del mundo del trabajo.

Vamos a tener nuevas reglas y ello representa muchos retos para todos los factores de la producción. Para los sindicatos supone volver a sus orígenes de representación y de democracia, pero para los empresarios también representa volver a poner a la persona en el centro de la relación laboral y replantearse la dignidad de las contraprestaciones indicó Jorge Sales Boyoli, coordinador del comité laboral de la agrupación.

Para esta asociación de abogados, encargada de representar a algunas de las empresas del país, las nuevas reglas del sector aún deben afinarse, ya que por la velocidad con que se están aprobando, habrá consecuencias que se sufrirán en cuanto entre en vigor.

Parte del diagnóstico fue compartido por Rodolfo González Guzmán, secretario general de la CROM, organismo que, aunque colabora con la CIT, sigue siendo parte del Congreso del Trabajo.

González sostuvo que la respuesta al convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que permite crear diversos sindicatos en una misma empresa, puede tener efectos contrarios.

“Va a ser muy riesgoso que ahora la democracia sindical se convierta en una fragmentación… cuando los sindicatos son fuertes y hay una interlocución de un sólo sindicato con una empresa, se alcanzan mejores prestaciones y salarios, pero cuando hay dos o tres sindicatos se estropean las cosas”, agregó.

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