Desolador panorama del PAN en elecciones de Baja California y Puebla

A dos meses y medio de las elecciones de junio próximo, los panistas reconocen públicamente que enfrentan un panorama complejo en la renovación de las gubernaturas de Baja California y Puebla, aunque en voz baja dan por hecho que perderán los dos cargos.

Las explicaciones se centran en la aplastante popularidad que tienen el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena, así como en el desgaste de gobierno que padecen y el boquete político-electoral que les abrió el fallecimiento del ex coordinador de los senadores Rafael Moreno Valle y su esposa, Martha Érika Alonso, gobernadora de Puebla.

Sin un candidato propio con la fuerza necesaria para ganar los comicios extraordinarios poblanos, la dirigencia nacional del PAN decidió postular como su abanderado al ex rector de la Universidad de las Américas Puebla, Enrique Cárdenas Sánchez, quien fue promovido por un grupo de académicos y activistas simpatizantes del ex candidato presidencial Ricardo Anaya, como Jorge Castañeda.

Sin embargo, la decisión no fue bien recibida por el panismo ligado al morenovallismo ni por la militancia de viejo cuño, al grado que la determinación fue impugnada ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Entre los inconformes se ubica a Blanca Jiménez, quien aspiraba a la candidatura y ni siquiera fue avisada con antelación de la medida.

Los panistas poblanos critican a la dirección nacional por haber promovido la candidatura de una persona que el año pasado estuvo en contra de Alonso y de los partidos integrantes de la coalición por Puebla al Frente, y que fue un recurrente crítico de la administración de Moreno Valle.

Al malestar que causó la designación se suma el hecho de que el blanquiazul vive en Puebla una desbandada de militantes y diputados que ya no ven en Acción Nacional la oportunidad de llegar a puestos de elección popular.

En medio de tal panorama, la cúpula del PAN asegura que la de Puebla será una elección de Estado, con lo que ha empezado a justificar las pocas posibilidades de triunfo que tiene, tras quedarse sin el gobierno de la entidad.

Vega, factor en contra

En Baja California, el blanquiazul tampoco ve posibilidades de refrendar su triunfo en la gubernatura. Con 30 años de administrar el estado, los dirigentes asumen el desgaste de gobierno que enfrenta esta fuerza política.

De igual manera, se reconoce que el gobernador Francisco Vega de la Madrid se ha convertido en una carga por las acusaciones de corrupción que pesan en su contra y los problemas económicos y de violencia en la entidad.

A ese factor se suma la alta intención de voto por Morena. Según diversas encuestas, tiene hasta 30 puntos de diferencia sobre el PAN.

Dado los malos resultados electorales que se prevén, dentro del blanquiazul se ha empezado a cuestionar la gestión del dirigente nacional Marko Cortés y se habla de las pocas posibilidades que tendrá de relegirse en el cargo.

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