El PAN toma la vereda empedrada de su socio electoral, el PRD, y deja el camino libre para Morena

El Partido Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), uno de derecha y el otro de izquierda que han ido por momentos en alianza electoral, tienen como elemento en común una gradual decadencia que se refleja en una débil y dividida dirigencia, la fuga de figuras históricas y la pérdida de poder en los estados y el Congreso por la desconfianza de la ciudadanía, coincidieron académicos.

El PAN y el PRD han perdido sus bases. Los dos ex Presidentes que llevaron al blanquiazul a la silla presidencial, Vicente Fox Quesada(2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), renunciaron.

De los ex Jefes de Gobierno de la Ciudad de México, bastión del Sol Azteca hasta 2018, ninguno sigue en la militancia: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano(1997-1999), Rosario Robles Berlanga (1999-2000), Andrés Manuel López Obrador (2000-2005), Alejandro Encinas Rodríguez (2005-2006), Marcelo Ebrard Casaubón (2006-2012), se fueron y Miguel Ángel Mancera Espinosa (2012-2018), quien aunque es el coordinador de Senadores, no milita en el partido.

“La gente votó contra ellos”, dijo Ernesto Hernández Norzagaray, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa. “El sistema de partidos pasa por un mal momento, no es competitivo ni trae propuestas, se carga hacia Morena y la confianza hacia Andrés Manuel López Obrador. No es saludable para la democracia y puede llevar a que volvamos a un sistema de partido hegemónico”.

Iván Iturbe Carbajal, académico de la Universidad Iberoamericana, especialista en partidos políticos y campañas, también alertó que toda democracia debe de tener una oposición sólida, responsable, constructiva y que genere debate y que señale errores, independientemente de ideologías.

“No la estamos teniendo. Es contestataria y solo busca capitalizar errores. Los medios de comunicación son los que están haciendo este papel de contrapeso en la medida en que pueden porque la agenda y los niveles de aprobación al Presidente les ganan”, aseguró.

Manuel Gómez Morín fundó a Acción Nacional en 1939 para hacer frente a la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y “ser una alternativa democrática al autoritarismo”. En 1988 tuvo como candidato presidencial a Manuel Clouthier, quien realizó una huelga de hambre de 176 horas contra el “fraude electoral” y en 1989 Ernesto Ruffo Appel fue el primer Gobernador de oposición al ganar las elecciones en Baja California, estado que desde entonces ha gobernado, pero se prevé que pierda este 2019.

Para 1994, su candidato presidencial fue Diego Fernández de Cevallos y de 2000 a 2012 el PAN tuvo su época de oro con la llegada a la Presidencia de Vicente Fox Quesada y, luego en 2006 con la de Felipe Calderón Hinojosa. En 2016 el blanquiazul tuvo su último respiro: ganó siete de 11 gubernaturas, bajo la dirigencia de Ricardo Anaya Cortés, quien terminó dividiendo al partido durante su intento fallido por llegar a la Presidencia de la República, el pasado 1 de julio.

Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional en 1939. Foto: PAN.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fundó el Partido de la Revolución Democrática en 1989. Foto: Cuartoscuro.

El PRD surgió como respuesta a la “caída del sistema” en 1988. Fue fundado con una ideología política de izquierda el 5 de mayo de 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, su primer presidente, Porfirio Muñoz-Ledo e Ifigenia Martínez Hernández, quienes renunciaron a su militancia. Muñoz y Martínez son ahora de Morena.

En 1997, el Sol Azteca superó el 40 por ciento de los votos para la Ciudad de México, y obtuvo gran mayoría en la entonces Asamblea Legislativa. Cárdenas (1997-1999) fue el primer Jefe de gobierno de la ciudad electo democráticamente.

Pero después, por encima de la propuesta política, el partido se dividió en corrientes. Una de las tribus, la de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, “Los Chuchos”, firmó el Pacto por México de la mano de la oposición.

Ahora, en la época lopezobradorista, PAN y PRD “están bastante desubicados y perdidos como partidos. Les está costando mucho ser oposición. Hay fracturas en ambos”, expuso el académico Iván Iturbe.

Su única estrategia, observó, ha sido tratar de capitalizar errores u omisiones de López Obrador, como el desabasto de las gasolinas o las estancias infantiles. Pero no hay cambio en la opinión pública.

Ernesto Hernández Norzagaray, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, encuentra tres puntos de encuentro entre ambos partidos.

“La propuesta política de ambas formaciones no transmite confianza hacia la ciudadanía por su crisis de representación muy seria; no tienen un liderazgo visible y no se ve por dónde pueda reconstruirse; y la legitimidad que traen porque no tienen un buen crédito político”, evaluó. “Ahí radica su debilidad”.

Rodrigo Perera Ramos, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, agregó que ambos partidos se alejaron de la ciudadanía y de sus principios al ver a estas instituciones como “maquinarias para hacer negocio” y no como intermediarios y representantes.

LAS MIGAJAS DEL PAN

Marko Cortés, actual dirigente nacional del PAN. Foto: Cuartoscuro.

De 2010 a la fecha, el Partido Acción Nacional (PAN) ha tenido seis dirigentes cuyo poder político ha caído gradualmente desde Gustavo Madero Muñoz (2010-2014) a Marko Cortés Mendoza (2018).

Madero, además de su capital histórico, ha sido Diputado y Senador, y actualmente está en el equipo del Gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, y Cecilia Romero Castillo (2014) fue la primera mujer dirigente del blanquiazul.

Sin embargo, llegó Ricardo Anaya Cortés (2015-2017), quien al inicio fue visto como un joven estrella, pero terminó por fragmentar al partido y quedar en el segundo sitio en las elecciones presidenciales del año pasado. Actualmente está desaparecido de la esfera pública.

“Se adueñó del partido”, afirmó Rodrigo Perera Ramos, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En el timón del barco quedaron el actual Senador Damián Zepeda Vidales (2017-2018), Marcelo Torres Cofiño (2018) y el actual dirigente Marko Cortés Mendoza.

“Hasta que no resuelva esas divisiones va a ser difícil que recobren el pulso y puedan capitalizar cualquier error de López Obrador”, dijo el académico de la Universidad Iberoamericana, Iván Iturbe.

“La dirigencia no puede ni meter las manos a la agenda mediática, que está dominada por López Obrador con sus conferencias. No los veo aparecer. No encuentran tema como oposición. Sus mensajes no están llegando a la opinión pública y no son ni de interés de los medios de comunicación”, destacó.

En los primeros meses de gobierno de López Obrador, el PAN solo ha cuestionado el precio de las gasolinas, sin encontrar resonancia en la opinión pública que los acusa de haber votado a favor del gasolinazo de 2017.

“Se añoran los años dorados. El PAN lo tuvo en el triunfo de Vicente Fox”, evocó Ernesto Hernández Norzagaray, de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

En las elecciones de 2016, en alianza con el PRD en algunas entidades, ganaron Chihuahua, Quintana Roo, Durango, Veracruz, Tamaulipas, Puebla y Aguascalientes. Pero se aproximaban las presidenciales de 2018 y comenzó el conflicto entre Anaya Cortés y Margarita Zavala, ex Primera Dama. Forcejearon por la candidatura hasta que ella renunció, y comenzó la fuga de panistas fieles al calderonismo.

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