La conspiración del círculo

 Por José Falconi

 

 

Presentación del libro La conspiración del círculo, del poeta Rafael David Juárez Oñate. Foto tomada de Facebook

En el rumor desconocido de la tarde habitada por los símbolos del deseo, el amor, la soledad y la muerte, el poeta Rafael David, nos ofrece el símbolo del símbolo; es decir, la palabra creativa capaz de añadirle una ciudad más a la ya laberíntica, abigarrada, múltiple, confusa Ciudad de México donde, a veces, la noche y el licor duelen como una casa largamente anhelada.

Pero la ciudad que el poeta añade, es una ciudad especular, reflejo de un espejo carcomido. Arte especulativo que, como un hechizo del sagrado insomnio, permite que la voz lírica se adelgace para a través de muy afortunadas analogías hilar con finura y destreza una telaraña de delirio que atrape para nosotros los recónditos misterios de una ciudad. Ciudad, invención del poeta. Ciudad que crepita como incendio. Poeta que escribe con palabras despiadadas o un tanto enloquecidas o sucumbiendo a la melancolía.

Entre los hechos en apariencia más triviales de los aconteceres citadinos, vespertinos y nocturnos, Rafael David encuentra las mitologías escondidas que son cifra, santo y seña de una triste y monomaniaca realidad: el desaliento, el fantasma enclavado en su soledad, la oscura sinrazón de los actos repetidos, todo aquello que enajena la condición primigenia del ser.

Estas taras no solo tienen cabida en las grandes urbes, son sus habitantes por antonomasia, encarnan en los hombres que, como dijera Efraín Huerta, el Gran e Inolvidable Cocodrilo, tienen en vez de corazón un perro enloquecido.

Y cuando la ciudad se vuelve una gran jaula que se bambolea sin sentido, ¿cómo sobrevivir a su furia infinita de metal? ¿De qué manera el multiplicado Don Nadie, habitante común de la urbe y sus estallidos y destellos se librará del mundo desquiciado por las acechanzas, desvaríos y perversidades de los poderes políticos, económicos, religiosos y aun culturales que quiebran el amor, desarman el deseo y promueven no la hermandad sino la complicidad? ¿Cómo rescatar la potencia poética capaz de abatir el continuo paso de la desesperanza? ¿Cómo evitar que la nostalgia sucumba de abandono?

A través de la conspiración del círculo, de las peripecias de un conspirador adánico que del barullo citadino hace surgir un silencio íntimo, propicio a que el diamante de la contemplación poética  transfigure el hábitat civil para dar paso al tiempo mítico, a las Penélopes, las Roxanas y las Julietas (¡danzón dedicado a ellas y caballeros que las acompañan!), para juntar las rotas imágenes de los recuerdos reales o soñados que esconden los frágiles nombres de las cosas, los hechos, las sinrazones y las emociones del mundo citadino. Como bien lo cantó el inolvidable Enrique Ballesté: “Eso de jugar a la vida es algo que a veces duele”.

Algo de beat, de surrealista e infrarrealista, pero también de lengua propia y vagabunda hay en la poesía de Rafael David, en este intenso libro en que el tema, contrario sensu a lo que sucede en buena parte de la poesía que en estos tristes tiempos se escribe, si cuenta, y en mucho. El tópico nodal de La conspiración del círculo es el de la contemplación activa del tigre asediado por el terror, la ciudad que él, el poeta, tanto odia y tanto ama. Como también lo hiciera el ya nombrado Efraín Huerta.

 

Juárez Oñate, Rafael David

La conspiración del círculo

Plétora Editorial, México, 2018

70 pp

 

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