Méxicogido

Martín Moreno

Martín Moreno

 

 

Así: burlados por el poder político. Arrodillados ante la impunidad. Sacudidos por la injusticia mexicana.

Así: indefensos ante la complicidad de políticos, jueces y magistrados que se carcajean de la corrupción en las narices de los impávidos mexicanos.

Así: cogidos por la realidad que escupe a la cara de una nación que se limita a ser simple espectadora, mientras la ponen a cuatro patas y la violan sin clemencia.

Y allí está, orondo, impune, Javier Duarte con sus miles de millones de pesos saqueados del erario público en Veracruz – treinta mil, cuarenta mil, sesenta mil, da lo mismo-, que no se robó “La Parroquia” porque ya no le cupo en la maleta, y que solamente pagará…¡60 mil pesos de fianza!, mientras únicamente le restan poco más de mil días en prisión. El mensaje de la justicia es claro: roba ahora, ríe después.

Y su tocayo, otro pillazo: César de nombre, que en Chihuahua hasta se hizo banquero para administrar mucho mejor su enriquecimiento más que explicable: a costa del dinero público. Protegido de Peña Nieto, aparece y desaparece cuando se le pega la gana, mientras Javier Corral se ha cansado de documentar cómo quebró financieramente al estado. A César Duarte no lo tocan ni con el pétalo de un citatorio. Seguirá carcajeándose retozando entre sus millones de dólares.

Y el que se va: Enrique Peña Nieto, y sus conflictos de interés, sus corruptelas: la Casa Blanca, financiada por sus contratistas, y los favores millonarios que concedió a sus amigos de HIGA-OHL durante su gobierno. Su solapamiento a la investigación – por llamarla de alguna manera- sobre Ayotzinapa, intentando vender una verdad histórica que ni fue verdad ni mucho menos será histórica y sí, en cambio, una comedia en tres actos: trampeada, inventada y cerrada. Vamos: los 43 estudiantes ni siquiera estuvieron juntos geográficamente en algún punto en específico para poder ser levantados, como falsamente proclamó el cansino procurador Murillo Karam. (A detalle y comprobado, ver libro El Derrumbe/Martín Moreno/Cap. Ayotzinapa: la herida que no cierra Edit. Random House/Aguilar).

Y otro cómplice de Peña: Emilio Lozoya, el artífice de la corrupción que rodea el maloliente caso Odebrecht que ha costado carreras políticas a presidentes y funcionarios latinoamericanos, cárcel a varios y desprestigio a otros, sí, pero qué en México, nada más no se investiga a nadie. El escándalo de corrupción más grave de la última década, aquí ni siquiera es tomado en cuenta. Peña Nieto encubre a Lozoya. Y lo hace porque, si se investiga a fondo, también saldrá salpicado.

Y tenemos a Miguel Ángel Mancera y sus trácalas más que exhibidas y comprobadas. El chabacano jefe de Gobierno, el peor evaluado por los ciudadanos, que hasta edificios en litigio se embolsó. El de las propiedades millonarias junto con los hermanitos Serna. El que de las foto-multas hizo negociazo, en mancuerna con el truculento Héctor Serrano. Mancera es el emblema de la corrupción capitalina. (A detalle, ver mi columna El bísquet depredador en este diario digital, la semana pasada).

Y los que llegan, como el stripper Sergio Mayer, que de presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados tiene lo que el columnista tiene de americanista: ni un pelo. ¡Qué vergüenza, señores! Un tipo que hasta faltas de ortografía tiene, ya no digamos su vacío intelectual y su ignorancia deslumbrante. “No se necesita ser Sócrates para presidir la comisión…”, dice Mayer. En esta, tiene razón: basta ser consentido de Morena para lograr tal distinción. Al lector le aseguro una cosa: si tuviéramos de frente a Mayer, no sabría quién fue nuestro Premio Nobel de la Paz o el de Literatura. Seguramente diría que fue Fernando Colunga o el Pato Borghetti. ¿Y la Décima Musa, señor Mayer) ¡Ah, pos muy fácil! ¡Carmelita Salinas!

Y allí también ríen como hienas la Estafa Maestra, con Rosario Robles doblada de risa (¿debemos de llamarla Risa-rio?) y retando a que le comprueben sus fraudes. Del no te preocupes, Rosario, al ya nos vamos, Rosario, con la maleta bien llena. Total, no nos van a investigar.

Y la negligencia criminal del gobierno peñista y sus más de 100 mil ejecutados.

Y el endeudamiento económico más alto e irresponsable de la historia.

Y Luis Videgaray y la procedencia oscura de su mansión en Malinalco. (El Vice-garay ya anunció, por cierto, su retiro de la política, sin pedir perdón por su desastroso paso por Hacienda y por poner al país de rodillas frente a Donald Trump).

Y el despilfarro ofensivo en gastos de imagen para Peña y Nuño, contándose en miles de millones de pesos.

Y lo que falta.

*****

Pregunta a López Obrador:

¿En la IV Transformación se contempla purificar a Los Duartes, a Peña Nieto, a Lozoya, a Rosario Robles, a Mancera, a Videgaray y al resto de los pillos sexenales? ¿Nada se investigará en relación al gobierno más corrupto de la historia reciente del país: el peñista?

Si nada se investigará, si todo se solapará, si habrá perdón al saqueo e injusticias de nuestros días, entonces no será la IV Transformación.

Tendríamos que llamarla entonces, con mucha pena, la IV Simulación.

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