Los poderes fácticos

Imagen tomada de la página: @lopezobrador_

 

Aldo Fulcanelli

A escaso tiempo de que Andrés Manuel López Obrador sea formalmente investido como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la oscura sombra del viejo régimen se cierne sobre el tan ansiado proyecto de la “Cuarta Transformación”. Se trata de un auténtico entramado de intereses económicos que estarían vinculando lo mismo a corporaciones transnacionales favoritas de los pasados gobiernos, que a empresarios integrantes de la élite financiera que hicieron del favoritismo una práctica transexenal.

Representan por otra parte a las mismas fuerzas opositoras que promovieron el desafuero del entonces Jefe de Gobierno Capitalino, son los grupos de interés que sumergieron al país  en un clima enrarecido por la intriga y desasosiego en el año del 2006, bajo la construcción de una campaña tendenciosa que lesionó gravemente a la democracia; dichas fuerzas no fenecerán.

La resistencia al cambio de los grupúsculos que perciben a la austeridad, la revisión de los contratos signados por el Gobierno todavía vigente de EPN, así como la auscultación profunda en las finanzas de los organismos federales, como una grave amenaza que desalienta su añeja práctica de corromper a los actores políticos -sea cual sea su procedencia partidaria-, hoy se manifiesta a la manera de un desesperado gemido de supervivencia que parece brotar del Hades. Pero cualquier referencia metafórica con el infierno, resulta ridícula ante la apabullante realidad que exhiben las desaseadas prácticas de quienes durante decenios abusaron de su poder traicionando al electorado, y sencillamente decidieron erigirse en gestores permanentes del poder económico, un poder blindado en la especulación o el enriquecimiento ilícito; como una costumbre recurrente.

A un siglo de distancia del estallido de la Revolución Mexicana, sobreviven en nuestro país los mismos factores que llevaron a los rebeldes de entonces a promover una cruenta lucha a favor de la justicia social: ahí están el abuso del poder, el asesinato de líderes indígenas defensores de los bosques, la ofensiva riqueza de los gobernadores en turno, una legalidad que el Estado debiera garantizar a los ciudadanos, convertida en un vil entramado que brinda asistencia a los delincuentes de cuello blanco.

También el influyentismo que nos condena a la regresión, lacerando la capacidad intelectual de los ciudadanos; el Estado Mexicano conserva hoy la imagen caricaturesca de un obeso individuo vestido de frac, pendiendo de la insultante papada un largo babero confeccionado para la ocasión: la ambición convirtió a los altos funcionarios en Virreyes, asistentes VIP a una interminable comilona donde las mejores galas exhiben detrás, la podredumbre de quienes se inyectan la vena amparados en la desigualdad de otros.

Pero las antiguas costumbres del abyecto porfiriato han encontrado un símil en pleno Siglo XXI, ya sin las máscaras victorianas que ocultaron antes la verdadera apariencia escatológica de los señores criollos, amos de vidas y haciendas, hoy el conservadurismo sobrevive entre los miasmas de un país quebrado, abre las fauces temeroso de perder sus privilegios, cual reptil de mortecina piel, lengua bífida, cerebro que se debate entre la ebriedad del coñac o el pragmatismo que aterra sin sustentar las bondades del diálogo; dispuesto a librar una guerra de seis años.

Ya en la compleja actualidad de este álgido 2018, por lo pronto las legislaturas y gobiernos opositores a MORENA, aterrados por la celebración de próximas auditorias que conlleven al procesamiento de los gobernadores cuyos excesos son del dominio público, buscan evitar la acción del cambio, con argucias de muy bajo talante legal.  En Sonora, Hidalgo, Veracruz, Puebla, Ciudad de México, Estado de México, los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial han celebrado una alianza muy digna de la mafia siciliana, los representantes de los Tribunales Electorales, nombrados a modo por los gobiernos en turno han retirado diputaciones a MORENA, argumentando un desequilibrio legislativo, también han cocinado leyes fast track para evitar el enjuiciamiento de los ejecutivos estatales, o en su caso, lucrar de manera legaloide con las atribuciones que intrínsecamente le corresponderían a las legislaturas entrantes, ahí donde los gobernantes opositores no conservan mayoría.

Esas mismas legislaturas donde MORENA consiguió la mayoría en algunos casos y de manera sorpresiva, han estado anunciando la ruptura de acuerdos aliancistas, e incluso la separación de algunos de sus legisladores electos, con la clara finalidad de quebrantar la fuerza de los Grupos Parlamentarios, exhibiendo la desesperada resistencia de los gobernadores por evitar una más que necesaria rendición de cuentas.

Tal es el caso reciente de Baja California Sur, donde tres de legisladores pertenecientes al PES se han declarado independientes mientras que detrás de dicha decisión, hay quienes advierten la acción de las mismas fuerzas fácticas, los grupos de interés a quienes en todo caso beneficiaría el debilitamiento de los nuevos congresos, para continuar favoreciendo a la opacidad como una práctica. Es el caso también del Estado de Morelos, donde igualmente legisladores electos se cambiaron de bancada, al tiempo que la Presidenta de MORENA Yeidckol Polevnsky, acusó la compra de diputados a cambio de jugosas cantidades económicas, mientras que la cúpula nacional de dicho Instituto Político enciende las luces preventivas a sus miembros, con la finalidad de que eviten promover la corrupción.

Pero más allá de cualquier discurso de corte moralista, la compra de voluntades continuará siendo una estrategia efectiva que no dejarán de utilizar quienes se han asumido como “facilitadores”, y son en realidad los consejeros-gestores del gran capital en nuestro país, los cuales no están de ninguna manera dispuestos a ver mermados los bolsillos de sus patrones ni los propios, lo anterior ante el respeto a la legalidad que promueve el Presidente Electo, ya muy próximo a ser investido.

Es evidente que la alianza estratégica que muchos de los gobiernos estatales han celebrado con los empresarios-tras bambalinas-, y que es muy anterior al proceso electoral recientemente celebrado, no morirá por las intentonas moralizantes de nadie, los poderes fácticos de los que hemos hablado en el presente texto, ya estudian la manera de brincarse las decisiones de los Cabildos en los Municipios, mientras que por otro lado solventan a sus mejores publirrelacionistas con la idea de buscar la infiltración de las Comisiones Edilicias que tengan que ver con Ingresos, Adquisiciones y Obras Públicas, buscando a su vez interferir en los nombramientos. Mientras ello ocurre, nerviosamente, algunos Alcaldes Electos ya intentan distribuir de la mejor manera dichas Comisiones según su propio criterio, cuando la lucha por los escaparates que reproducen el dinero, promete ser a muerte y sin piedad alguna.

Acostumbrados a la aprobación de sus proyectos económicos sin tocar baranda, los señores del feudo financiero continuarán torciendo la ley en nuestro país ante la menor provocación. De igual manera intentarán alimentar la sombra de la desilusión ante las acciones de un gobierno por demás sobreexpuesto, criticado y vilipendiado aún antes siquiera de ejercer el poder en pleno, a través de los medios que han hecho del cerco informativo una costumbre habitual, por medio de los fieles portavoces que acusan en su retórica infame, el ánimo intermitente de las regalías económicas: Loret de Mola, Marín, López Dóriga, Alemán, Hiriart,  todos los demás que cobran por desinformar, las hidras que reproducen sus cabezas al ritmo de un intelectualismo tan banal, como obcecadamente fatuo.

Cuando está en riesgo la transformación que el país reclama, aquella que nos permitiría abandonar de apoco ese letargo que nos posiciona hoy como uno de los países más desiguales del orbe, es necesario recordarle al Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, la agenda de intereses que provocaron el Golpe Militar de la Decena Trágica en febrero de 1913, y que conllevaron al asesinato de Francisco I. Madero. Fueron los intereses trasnacionales los que gravitaron en la lengua del intrigante Embajador de los Estados Unidos Henry Lane Wilson, promotor de lujo de aquella traición histórica.

Fue el conservadurismo como un ávido resquicio del porfiriato aún vivo,  heredero de los intereses criollos que se acrecentaron a partir de la Guerra de Independencia. Fue el mismo ánimo malinchista de aquel grupo de entreguistas que con intenciones cortesanas, ofrecieron a México en bandeja de plata a Maximiliano de Habsburgo en el Castillo de Miramar.

Pero son también la intriga y el derrotismo que se ciernen como una negra nube idiosincrática desde la Conquista de México hasta nuestros días, sentimientos que serán nuevamente reciclados por los enemigos del cambio, aquellos que creen a pie juntillas que el pueblo no tiene derecho de pensar. Urge la aprobación de leyes que castiguen duramente a la corrupción de los altos funcionarios, leyes que censuren sin cortapisas a quienes conspiran contra la democracia, hoy como en la Decena Trágica – ese episodio triste desde cuya actual lectura podemos encontrar la misma resistencia al cambio de las fuerzas contrarias al progreso-, los sentimientos de reivindicación, el ánimo de justicia social como un eslabón interrumpido aguardan todavía; la cadena sigue abierta.

♠Paréntesis

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