Las manifestaciones

 

 

 

 

Por Enrique Alcázar Pavía

 

 

FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

Cómo han cambiado los tiempos, como dice el refritero popular. Y vea si no.

En la década de los cincuenta,  cuando se buscaba la autonomía  aniversitaria, los alumnos marchaban tratando de llegar al zócalo para manifestar sus deseos de libertad e independencia: enfrentaban a los bomberos que los recibían  con manguerazos de agua,  y poco después a policías granaderos, con cascos en la cabeza, con escudos y garrotes, que trataban de evitar su avance. En 68, se cumplen por cierto 50 años,  los estudiantes llegaban en grupos pequeños al Monumento a la Revolución o a Chapultepec, con la intención de marchar al Zócalo, vigilados de cerca por contingentes de  granaderos  por si llegaba la orden de detenerlos. En las banquetas,  la gente curiosa se manifestaba en favor o en contra, en  tanto los estudiantes gritaban consignas, a veces pintaban paredes, interrumpían el tránsito, el comercio, imitaban los desfiles o marchaban en silencio con una luz en la mano en busca de alguna justicia real. Desquiciaban una ciudad más pequeña. El resultado: represiones brutales como la de Tlatelolco o la entrada de soldados a Ciudad Universitaria.

Se veía a los porros politécnicos cerrando la vocacional, llegaban camiones de la ruta 100, se abría la puerta principal, salían los alumnos y subían a los camiones  para trasladarse a algún plantón con el fin de apoyar al candidato oficial del PRI.

Hoy las cosas han cambiado, a los manifestantes,   les abren el metro, la policía los escolta y los llevan a Ciudad Universitaria, ¡sin marchar!, ¡Y hasta tortas les llevan!

¡Y luego hay ingenuos que niegan el progreso!

Solo falta revisar el diario oficial a ver si ya estaba programado.

Testigos policiacos, usuarios desplazados del Metro y periodistas. ¡Gracias a Dios que no interrumpieron el caos vial cotidiano!

 

 

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