La realidad de los jóvenes en México

 

 

 

 

 

 

Por Ángel Centeno

 

¿Qué les queda a los jóvenes?

Mario Benedetti

 

La pasada elección del 1 de julio fue un ejercicio atípico. En elecciones pasadas,  el escepticismo daba como resultado un abstencionismo tan grande que los ganadores no representaban ni la cuarta parte del pueblo mexicano, la democracia se encontraba en una crisis provocada por el partido que se aferraba al poder;  sexenio tras sexenio se perfeccionaba la maquinaria electoral priista, repitiendo las mismas promesas sin cumplir, así la gente se decepcionó y dejó de importarle, dejó de votar y se resignó a la idea de que los gobiernos robarían perpetuamente.

La esperanza no existía y generaciones vieron cómo el país se desvanecía, con impotencia miraban cómo unos pocos se hacían más ricos y otros, la mayoría,  empobrecía, los jóvenes no encontraban por ningún lado un futuro que les ofreciera empleo, seguridad, bienestar para ellos y sus posibles familias, muchos fueron el blanco de la delincuencia, del narcotráfico, de las drogas, de los malos hábitos. Los más no tenían acceso a la educación y tampoco existían fuentes de empleo, nada lejano de la actualidad, solo un puñado lograba tener conciencia de la situación en  que se encontraban, los estudiantes se rebelaban siguiendo pautas de otros países más avanzados, esto trajo represión y asesinatos.

Con el tiempo,  las generaciones no solo no miran un futuro sino que han sido manipulados con tendencias consumistas y de modas e ideologías apáticas, han convertido a los jóvenes en un sector quieto, congelado ideológicamente, inmovilizado ante duros golpes a sus intereses. Trabajos temporales, falta de apoyo para la formación del autoempleo, falta de apoyo en los deportes, la cultura, pero,  sobre todo  en  la educación. Se crea así un vacío que se contrapone con las nuevas tendencias generacionales que buscan combatir, desde sus intereses o identidades colectivas,  los problemas antes mencionados, debe aclararse que esta postura es de menor intensidad si se compara con la apatía,  y es en esta opción que podemos mencionar lo que les queda a los jóvenes.

Sin duda,  la llegada de Andrés Manuel López Obrador  a la Presidencia,  abre caminos a los jóvenes para que pueden tener injerencia, recordemos que hasta en este contexto electoral es que se logró romper con la apatía de la población y dio esperanza de un cambio.  Los jóvenes, sea por simple moda,  tuvieron una importante participación que pudo haber inclinado la balanza para llevar a Morena al gobierno de la República. Ahora bien,  muchos se preguntan qué es lo que sigue, qué papel deben fungir ahora los jóvenes, de qué manera pueden participar para que el cambio en el país no solo quede en manos del gobierno.

Vayamos un poco a la situación política de los jóvenes. Es cierto que existe mucha apatía,  pero también sabemos que el contexto puede ayudar a que los  jóvenes se politicen, histórica y naturalmente  son rebeldes y su postura siempre es desafiante, si a esto le sumamos los intereses deportivos y culturales,  podemos decir que la juventud  debe politizarse desde sus propios intereses ;  es decir, el arte urbano, el skateboarding, el rock y las diversas subculturas, son herramientas fundamentales que se pueden unificar a proyectos ideológicos denominados identidades colectivas, que traen posturas antineoliberales generadoras de problemáticas como la depredación del medio ambiente, la discriminación a las preferencias sexuales y hacia la mujer en términos de equidad y derechos, el machismo, la represión a la libertad de ideas y de expresión,  entre otras que confluyen con problemas de pobreza y marginación.

Si los jóvenes crean propuestas de organización y se generan nuevos cuadros en instituciones políticas, es posible que se creen fuentes de politización y de conciencia. Retomando el punto de los intereses de los jóvenes se debe pues desde el gobierno impulsar actividades que sean propuestas desde los mismos jóvenes y no impulsar ideas que solo provienen de la administración pública. Los jóvenes se sentirán parte del cambio y motivará a que haya mayor participación de este sector en asuntos públicos, indispensable para dar principio a una democracia participativa y con tendencias de democracia directa.

En resumen. Es indispensable que se impulsen actividades culturales, deportivas entre otros que sean de interés de la juventud que además sean propuestas por esta, teniendo como principal objetivo, la participación en asuntos públicos buscando soluciones a la problemática social, teniendo como resultado una opción para  politizar a los jóvenes y que estos politicen a la sociedad en general.

En realidad aún hay mucho por hacer, lo primero fue quitar al prianisno del poder para poder empezar un trabajo más a fondo,  es un trabajo muy grande el que se debe organizar, crear colectivos, crews, clubes, y toda forma de organización. Trabajo que se debe construir desde la colonia, el barrio, la coordinación, la alcaldía para seguir creciendo.

 

 

 

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