Verdad a medias

 

 

 

 

 

Por Leonel Robles

 

 

Visto en retrospectiva, podemos afirmar que muy pocos esperaban un triunfo tan contundente como el que se vivió este primero de julio. Algunos quieren restarle méritos a Andrés Manuel López Obrador al afirmar que los más de 30 millones de votos que recibió el político tabasqyeño fue debido al hartazgo de la ciudadanía. Quienes manejan esta teoría,  están diciendo una vardad a medias. Y las verdades a medias también son mentiras.
Quienes se manifestaron el domingo fueron los electores, desde luego, porque estaban hartos de la impunidad, la corrupción y la violencia, y el mensaje que enviaron  fue muy claro: no querían más el PRI en el poder.

Pero regatearle méritos a AMLO es otra cosa. Levantarse de dos derrotas electorales;  con olor a fraude, de un infarto, para seguir caminando el país, no es sencillo. A ver quien es el guapo que lo hace.
Primero, con Plantón de Reforma, y pueden decir misa sus detractores, contuvo la ira y la impotencia de los ciudadanos, en 2006,  con la protesta en contra del fraude del que para muchas se había cometido, de manera que no hubiera represión contra los manifestante. En 2012,  recorrió todo el país y ahora, en 2018, volvió a recorrerlo por lo menos tres veces, esto también se dice muy fácil, donde politizó, informó, despertó la conciencia de la gente con el fin de que esa misma rabia e impotencia la canalizaran y la cambiaran por votos. El mensaje que López Obrador quería hacer llegar era también muy claro: reconciliar a los ciudadanos con intereses y formas distintos de ver la realidad de tal suerte que abrió las puertas de Morena a quienes estuvieran dispuestos a buscar  la transformación de la realidad de este país, esa realidad que tenía un autor y un responsable: el PRI .
Así,  fue un clara estrategia antisistema,  que a la larga le dio este resultado histórico y que lo diferenció inmediatamente de sus oponentes, y que los electores comprendieron muy bien,  porque López Obrador había venido trabajando en ese sentido  durante años, y por otro lado,  porque las redes sociales, “las benditas redes sociales”, ha dicho el presidente electo, jugaron un papel fundamental para difundir las ideas de AMLO, para dar a conocer sus recorridos, sus propuestas y, sobre todo, para que la narrativa de las campañas siempre la dictara el candidato de Juntos Haremos Historia.
Convenció, por otro lado, a un grupo de gente para que formara parte de su equipo y pidió a los candidatos a las distintas cargos de elección popular para que hicieran una campaña a ras de tierra, a caminar las calles, a tocar puerta por puerta,  de modo que vieran de cerca a los ciudadanos que les urge una transformación del país.

López Obrador se ubicó, pues, en un estadio que el hartazgo de la ciudadanía tuvo eco. Por eso,  sobre todo, me parece se debió el triunfo contundente de Andrés Manuel López Obrador, y restarle méritos es síntoma de mezquindad.

paréntesis

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