Por Shaila Rosagel

 

Esta noche el Estadio Azteca, la casa del América, se cimbró no por el futbol, sino por los gritos eufóricos de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Presidencia de la República por la coalición “Juntos haremos historia”, que cerró su campaña al ritmo de Margarita “la Diosa de la Cumbia”, de Eugenia León y de Belinda.

López Obrador cerró su campaña presidencial en un Estadio Azteca lleno y con miles de sus seguidores que se quedaron afuera en la explanada y siguieron el mensaje de su candidato a través de dos megapantallas.

“El ánimo de la sociedad y las encuestas nos indican que vamos a ganar la elección del domingo”, inició y recordó a quienes lo acompañaron durante los últimos años de lucha y que ya murieron.

“Nunca olvidaremos a los dirigentes sociales, amigos, amigas, gente sencilla que empezó la lucha, pero que se nos han adelantando. Mujeres y hombres que fallecieron antes de ver este momento.Estoy seguro que en la noche del domingo desde el cielo van a celebrar el triunfo que se va a conseguir. La victoria del domingo se ha ido concretando, no surge de repente, los frutos que ahora empezarán a recogerse vienen de la siembra, el trabajo y la participación de muchos líderes y millones de brigadistas”, dijo López Obrador.

López Obrador agradeció a los líderes que aún viven entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez y Hernández y llamó a salir a votar el domingo, pues el triunfo no depende de las encuestas, sino de la votación el próximo 1 de julio, dijo.

“Todos a votar el domingo, nada de decir que ya ganamos porque vamos 20 puntos arriba, todos a votar y a cuidar las casillas”, pidió.

El tabasqueño anunció que luego de los comicios del domingo y hasta el 1 de diciembre, cuando tome posesión como Presidente de la República, se dedicará a trabajar en su programa de Gobierno.

Entre los lineamientos que impulsará está el combate a la corrupción desde raíz, la desaparición del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)  y el combate de la compra de votos.

Adelantó que se enviará una iniciativa al Congreso de la Unión para convertir los delitos electorales en delitos graves.

“Se acabará el influyentismo, se castigará con severidad a quienes se apoderen de dinero o bienes de la nación”, dijo López Obrador.

El tabasqueño reafirmó que enviará una iniciativa al Congreso para que el Presidente en funciones sea juzgado por delitos de corrupción.

López Obrador se comprometió a someter su gestión dentro de tres años a la revocación de mandato. Reiteró que su Gobierno será austero y eliminará gastos superfluos como las pensiones para los ex presidentes.

Entre las medidas que tomará como Presidente está revertir el acuerdo que firmó Enrique Peña Nieto para privatizar los recursos hidraúlicos.

“No se privatizará el agua. Ese acuerdo va para atrás”, aseguró.

La política de seguridad, adelantó, se definirá después del “triunfo del domingo”, pues se reunirá con las víctimas de la violencia y con expertos.

López Obrador reiteró que no vivirá en Los Pinos y que venderá toda la flotilla de aviones al servicio del Presidente y los funcionarios.

El candidato adelantó que en política exterior buscará una relación cordial y respetuosa con todos los países.

“Con Estados Unidos habrá disposición pada dialogar y llegar a acuerdos le propondremos al Presidente Donald Trump un tratado integal con Canadá que incluya anlos paises de Centroamérica, que incluya la creación de empleos, salarios, migracion entre otros asun
tos”, dijo.

Desde medio día los morenistas empezaron a llegar al estadio. La estación del Metro Tasqueña se abarrotó, así como el tren ligero que viaja desde Tasqueña hacia el Azteca.

Hombres, mujeres, viejos, jóvenes y niños se enfilaban hacia el cierre de campaña de López Obrador, el puntero de las preferencias electorales para ganar la elección este domingo 1 de julio. Iban a pie, en transporte público, en grupos, solitarios, en familia, con las suelas de los zapatos desgastadas, el suéter descolorido, las manos callosas. Iba la mujer con el niño envuelto en el rebozo y la niña de trencitas tomada fuerte de la mano de su madre.

A la cita con AMLO iba el anciano de cara estragada, barba descuidada y mirada gris. Y la viejita encorbada de cabeza blanca; esa imagen que siempre encuentra al tabaqueño en sus mítines para plantarle un beso o echarle la bendición.

En la explanada del estadio la verbena inició desde temprano. En una especie de “pejemanía” la venta de “pejeluches” de trajecito negro con corbata guinda era la más exitosa, junto con los “pejecitos” de plástico con la banda presidencial y las máscaras del “Peje”.

“Tómese una foto con él, está igual de gordo que el ‘Peje’”, recomendó una mujer, mientras el hombre con máscara sonriente de López Obrador era solicitado por las señoras que querían tener un recuerdo con el “Peje”, aunque fuera de mentiras.

Los accesos abarrotados de simpatizantes hervían con el calor humano del amontonamiento y del sol quemante.

Todos querían entrar, todos se agolpaban en el acceso principal y otros muchos en los laterales. Desde lo alto del puente que conecta a la estación del tren ligero con el estadio, la muchedumbre parecía un enjambre humano al que se agregaban más y más con rapidez.

Incluso hubo simpatizantes que se inconformaron porque sus boletos eran para seguir el mitin de López Obrador desde la explanada del estadio a través de dos megapantallas.

Por esa razón miles de seguidores del tabasqueño se quedaron afuera.

“Han entregado boletos para supuestamente ingresar al estadio, pero son realmente para la explanada”, dijo un joven a SinEmbargo.

Miembros de la logística del evento confirmaron a este medio que había dos tipos de boletos: para la explanda y para ingresar a la instalación.

Para las cinco y media de la tarde el estadio estaba casi lleno. Los asistentes aprovechaban para hacer olas y lanzar porras a un López Obrador presente a través de una recopilación de videos de la campaña del proceso electoral de este año, que se transmitía a través de las tres megapantallas instaladas en el escenario.

“Acabaremos con la desgracia de nuestro pueblo y de la nación”, cantaba un grupo de música regional que amenizaba la tarde. Era el himno de Morena, el Movimiento Regeneración Nacional que López Obrador convirtió en partido y que ha sido cantado de pueblo en pueblo desde hace cinco años.

“Yo soy de los olvidados, soy la señora que vende en el mercado”, recitaba el cantante que entonaba sones jarochos como antesala de la primera presentación de una de las atracciones prometidas de la tarde.

“YA NO ERES MI BOMBÓN”

El Estadio Azteca se llenó a las seis de la tarde. La hora que hizo su aparición Margarita “la Diosa de la Cumbia”.

“De Sonora hasta Oaxaca, Acapulco hasta Cancún, de Manzanillo a Veracruz. Yo soy de México”, empezó la “Diosa de la cumbia” y los asistentes al mitin se encendieron y los que estaban de pie en el área de la cancha empezaron a bailar, mientras que la gente de las gradas se levantaba de sus asientos para moverse al ritmo de la cumbia.

“Ya no eres mi bombón, ya no eres mi bombón, ya no eres mi bombón”, cantaba Margarita y la frase, coincidencia o no, evocó a la que popularizó a Enrique Peña Nieto como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la campaña de la elección de 2012: “bombón te quiero en mi colchón”.

Luego vino “escándalo, es un escándalo” y la “Diosa de la Cumbia” invitó: “¡hagan un escándalo!”. Para esa hora el ánimo en el Estadio Azteca era de fiesta y diversión. Los asistentes estaban a tono y listos para recibir a López Obrador.

Andrés Manuel arribó al Estadio Azteca luego de la presentación de la cantante Belinda. Llegó abrazado por el calor humano de los miles que le aplaudían desde las gradas y envuelto en el eco de “¡Presidente, Presidente, Presidente!”, una, dos, tres veces.

El candidato que lidera las encuestas y que aventaja a su más cercano contrincante con 20 puntos llegó a las 20:23 horas de la noche acompañado de su esposa Beatriz.

“Es un honor, estar con Obrador, es un honor estar con Obrador”, gritaron los asistentes y recibieron al tabasqueño con las luces de sus teléfonos celulares.

En su último mitin, y como acostumbra hacerlo, el candidato se tomó fotos y saludó de mano a sus seguidores durante 15 minutos.

Cuando por fin subió al templete el Estadio Azteca se estremeció con un grito similar a cuando México mete un gol.

Una vez en parado sobre el escenario el tabasqueño saludó a los cantantes que animaron el mitin y le dio la palabra a Claudia Sheinbaum Pardo, candidata a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

“Es un largo camino el que hemos caminado y hoy México ha dicho hoy es el tiempo. Estoy convencida que estamos a las puertas de una nueva era”, dijo Sheinbaum.

En el mitin acompañaron a López Obrador los candidatos a las gubernaturas que se disputarán el 1 de julio, así como sus hijos.

“Es para mí un orgullo presentar al próximo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador”, dijo Sheinbaum y le dio la palabra.

Después de dar su último discurso de campaña, López Obrador concluyó con un “¡Viva México, Viva México, Viva México!” que siguieron al unísono los miles congregados en el estadio.