¡Va a caer, va a caer, el patriarcado va a caer¡, gritan afuera de Congreso argentino

 

Montserrat Soriano

 

Gritos y abrazos, brincos y llanto explotaron en medio de la “marea verde”. A las 9:51, de la fría mañana del jueves 14 de junio, Argentina recibió la noticia de la aprobación, por 129 votos a favor, de la despenalización del aborto voluntario en el Congreso.

Karen Azcurra, estudiante de 23 años, abrió los ojos en casa y escuchó el “se aprueba” de Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Con los “ojos chinitos” de tanto llorar de alegría y las palabras entrecortadas contó su paso por la velada histórica en la Plaza del Congreso.

Llegó a la céntrica calle Callao poco antes de las ocho de la noche, el frío nocturno cortaba el cuerpo pero en medio de los cientos de personas que se dieron cita para solidarizarse con la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina, el viento helado se convertía en cantos y gritos de “¡se va a caer, se va a caer, el patriarcado se va a caer!”.

Las cuadras cercanas a la Cámara de Diputados estaban abarrotadas y casi intransitables, Karen cuenta que a la calle Rivadavia, donde se encuentra la sede del Parlamento, era casi imposible acercarse pues alrededor de las pantallas y el escenario, las personas se arremolinaban para participar de los discursos, cantos y pláticas.

Para Karen esta jornada se tornó no sólo histórica sino hermosa pues en ella se reencontró con amigas y compañeras que comparten su visión: el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.

Cuando la joven estudiante llegó a la cita con la historia, la jornada ya llevaba nueve horas. Bandas de música, poetas, cantantes y artistas iluminaban las más de 15 cuadras que rodearon el Congreso.

“Había mucha manija” en el ambiente y la expectación crecía con cada una de las aguerridas participaciones en la tribuna del Parlamento. El ambiente se percibía tenso y no sólo por la discusión en el recinto sino porque en las cuadras posteriores al Palacio se arremolinó un grupo anti-aborto.

La Policía cercó el espacio entre los dos grupos de manifestantes que arrojaban consignas a favor y en contra de la Ley de despenalización del aborto voluntario.

Casi a las tres de la mañana, Karen y sus amigas tuvieron que retirarse, pues las frías calles bonaerenses y el calor humano no mitigaron los 4 grados de temperatura que marcó el termómetro.

Para ella esta es un triunfo generacional. Fue parte de las miles personas que se dieron cita para acompañar la discusión más importante, en el tema del derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos, en los últimos ocho años en Argentina, desde que despenalizó el aborto en casos de violación en marzo de 2012.

Karen cuenta que es el triunfo de la revolución de las hijas, de las nietas que impulsan el movimiento en las calles, en las casas y, por supuesto, en las escuelas, donde las movilizaciones lograron parar clases en 11 de ellas en apoyo a la Ley de Aborto.

La aprobación de la Ley es, para la joven, producto de los años de lucha feminista que se ve representada en la “marea verde”, la marea de personas con pañuelos verdes en la mochila, en los brazos que se abrazan en una causa común: los derechos no les han sido dados a las mujeres y ellas los consiguen luchando por ellos.

Pese a lo heterogéneo de los movimientos feministas, el símbolo del pañuelo verde a Karen le significa encontrarse con una aliada, con una hermana, una compañera. Simboliza seguridad en los espacios que transita, central en un país que registra un feminicidio cada 30 horas y en el que se denunciaron más de 30 mil violaciones en 2017.

El proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo es un hecho en la Cámara de Diputados de Argentina y está a la espera de la discusión, en septiembre próximo, en el Senado del país. Esta discusión también tiene nerviosa a las militantes como Karen, pues hasta ahora la balanza se inclina 30 a 14 al “no” y alrededor de 16 abstenciones, por lo que buscan construir espacios de discusión para que las personas indecisas que quedan en la Cámara Alta conozcan la postura de la Campaña Nacional por el Derecho a Decidir.

Karen se despide  aplaudiendo la votación en el Congreso y agradeciendo a todas las personas que anteceden a esta generación que logró movilizar al país completo y cuya discusión se hizo visible hasta en internet, pues durante las 23 horas de participaciones en el Pleno, las búsquedas en Google superaron las correspondientes a las de la Copa Mundial de Fútbol de 2018, que se inauguró también este 14 de junio.

El triunfo de la “marea verde” es, para Karen, una forma de honrar a quienes antecedieron la lucha feminista, a las 174 mujeres muertas en dos años por practicarse abortos clandestinos, según informó el diputado Daniel Filmus; a las encarceladas por practicarse el procedimiento.

“Hoy es un día histórico, hoy hicimos historia, hicimos justicia por todas ellas, por nosotras. Hoy el mundo, Argentina es un poquitito más justa”, termina.

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