El Frente no dará a Anaya lo que espera, creen analistas

 

Para el “Frente por México”, las elecciones estatales de este año serán, cuando menos, laberínticas. De nueve gubernaturas que están en juego, hasta ahora, llega fuerte en un estado (Guanajuato), según las encuestas locales más recientes. En cinco más se posiciona como la segunda fuerza electoral (Chiapas, Ciudad de México, Puebla, Tabasco y Veracruz). Y en los tres estados restantes (Jalisco, Morelos y Yucatán), los partidos que conforman al Frente van en solitario. La coalición se diluyó.

En Guanajuato, por ejemplo, emerge la esperanza de victoria aliancista. Desde 1991 es un bastión del Partido Acción Nacional (PAN) y la fuerza del blanquiazul penetra en las preferencias electorales. De acuerdo con Massive Caller, el Frente tiene 17.5 puntos porcentuales sobre su opositor más cercano: el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

En los cinco estados restantes en que el Frente sí cuajó, la esperanza no marchita; aunque está flaca. Morena lleva la ventaja y hay datos simbólicos a favor de los morenistas. Empero, el laurel, no es promesa inscrita en piedra.

En Chiapas, después de 72 largos años de gobiernos priistas, el electorado optó por dos administraciones del Partido de la Revolución Democrática (PRD) -entre 2000 y 2012- que no terminaron de gustar. Allí se alzó entonces, por un periodo, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Sus resultados, no obstante, lo dejan en vilo en la actualidad, de acuerdo con las preferencias electorales. Se halla en tercera posición.

La Ciudad de México, por su parte, ha sido un bastión perredista desde 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano arrancó el priismo enquistado. Hoy, el voto tradicional de izquierda podría no estar mirando de cara al Sol Azteca. Con Morena, Claudia Sheinbaum podrían convertirse en la primera mujer en gobernar la capital del país por elección, no por interinato (como en el caso de Rosario Robles Berlanga).

Las cifras de febrero de este año de Consulta Mitofsky así lo indican. Según sus datos, Sheinbaum concentra el 38.4 por ciento de las preferencias electorales. Le siguen la perredista Alejandra Barrales Magdaleno (27.10 por ciento) y el abanderado tricolor, Mikel Arriola Peñalosa (10.2 por ciento).

En Puebla, los dados no han sido tirados tampoco. Aunque Morena encabeza con 4.2 puntos porcentuales por encima del Frente, el doctorando Juan Luis Hernández Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana en la entidad, reconoce que Rafael Moreno Valle, el Gobernador panista saliente, tiene mucha fuerza estructural que impulsa a la actual candidata, su esposa Martha Erika Alonso. Aunque el PAN sólo ha gobernado Puebla en dos ocasiones (entre 2011 y 2018), tiene un peso que no hay que subestimar.

Será “una competencia cerrada entre Moreno y Morena. El grupo morenovallista es muy poderoso electoralmente. Tiene la estructura del gobierno y hasta fichó a la ex Diputada federal Roxana Luna a sus filas, siendo que ella fue una de las opositoras más importantes en el morenovallismo. Pero Morena tendrá de arrastre a AMLO”, explicó Avendaño.

En los casos de Tabasco y Veracruz, cuya tradición priista decayó y fue absorbida por el perredismo (desde 2013), en el primer caso, y por el panismo, en el segundo (desde 2016), la transición está en camino y ahora apunta a una nueva opción (Morena).

LOS ESTADOS SIN FRENTE

Jalisco, por otro lado, podría vestirse de naranja después de ser una entidad panista en tres ocasiones (1995 a 2013) y donde Acción Nacional no funcionó para los electores. Prueba de ello es que en 2013, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) regresó y que hoy, a tres meses de las elecciones, el partido Movimiento Ciudadano (MC) vive un auge sin precedentes.

Enrique Toussaint, politólogo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), dijo a SinEmbargo que la fuerza del candidato de MC (Enrique Alfaro Ramírez) es tan amplia, que existe “un 95 por ciento de posibilidad” de que gane. Aunque Toussaint lo mencionó como una expresión, las encuestas locales dan 19.3 puntos porcentuales de ventaja a Enrique Alfaro sobre el priista Miguel Castro Reynoso, quien está en segunda posición y quien es impulsado por la administración saliente (la de su copartidario Aristóteles Sandoval Díaz).

En el caso de Yucatán, donde el “Frente por México” tampoco cuajó, existe una disputa entre el PAN y el PRI que ocupan, respectivamente, el primer y segundo lugar de las encuestas. Esta será un elección estatal complicada, ya que el partido blanquiazul le arrebató el gobierno al priismo entre 2001 y 2007. Sin embargo, el PRI regresó. Y en la actualidad, según las tendencias electorales, el PAN podría retornar a territorio yucateco.

Morelos, en cambio, da cuenta de una debilidad de los partidos del Frente -en comparación con Morena- que pudiera haberse evitado con la coalición. Ahí, PAN y MC van como aliados en segundo lugar con 13.90 por ciento de las preferencias electorales. Morena, a su vez, tiene 26.60 y el PRD (en coalición con el Partido Socialdemócrata de Morelos) 15.50 por ciento. Según las cifras, de haber respetado la alianza, el Frente tendría una fuerza equiparable o superior a la de Morena.

Estas elecciones serán, en lo particular, un escenario complicado para los grandes partidos del “Frente por México” (PAN y PRD). En contraste, los partidos pequeños, o más bien medianos como MC, tendrán oportunidades de crecimiento.

En la actualidad, el movimiento naranja no gobierna en alguna de las 32 entidades federativas; pero este año podría quedarse con Jalisco y volver a gobernar como lo hizo en Oaxaca con Gabino Cué Monteagudo (2010-2016).

En cambio el PAN gobierna en 11 (Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Nayarit, Puebla, Querétaro, Tamaulipas y Veracruz) y el PRD en cinco estados (Ciudad de México, Michoacán, Morelos, Quintana Roo y Tabasco).

El partido fundado por Manuel Gómez Morín, podría mantenerse en Guanajuato. Pero también podría perder Puebla y Veracruz. De ser así, el partido blanquiazul tendría en su balance 10 estados. Esto implica un retroceso para el partido. Más si consideramos que, en 2016, Acción Nacional obtuvo resultados históricos al ganar siete de 13 gubernaturas, hecho que puso al partido, por prístina ocasión, al mando de 11 entidades federativas (su nivel más alto en los últimos 16 años, hasta entonces).

De cumplirse el escenario de pérdidas, el PAN regresaría a niveles parecidos a los de 2004, cuando ostentó nueve gubernaturas.

Por su parte, el partido del Sol Azteca podría perder la Ciudad de México, Morelos y Tabasco, “por lo que el gran perdedor es el PRD, pero todavía falta […]. Va ganando la alternancia, todo parece que vamos a tener cambio de partido”, refirió el directivo de Demotecnia Rodrigo Galván de las Heras.

De ser así, el PRD tendría sus peores resultados en 21 años, al quedarse con el control de dos estados (Michoacán y Quintana Roo). Inclusive, Morena lo superaría con entre tres y seis entidades bajo su mando (Chiapas, Ciudad de México, Morelos, Puebla, Tabasco y Veracruz).

Considerando las posibles victorias de MC y Morena, así como las pérdidas de los grandes cuadros (PRI, PAN y PRD), la geografía política de los partidos al interior de México, podría cambiar.

El PRI, que de hogaño gobierna 14 estados (Campeche, Coahuila Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas), se mantendría con el mayor número de gubernaturas (13 o 12).

Sin embargo, en los últimos 23 años ha perdido fuerza. En 1994 tenía el control de 28 de 31 estados (hasta la reforma constitucional de 1996, la Ciudad de México permaneció como un departamento administrativo, o bien, carecía de un gobierno propio).

Al partido tricolor, en el control del mayor número de gubernaturas, seguiría el PAN con 10 estados, Morena con 3 o 6, PRD con dos y MC con uno.

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En los seis estados donde sí cuajó el “Frente por México”, los candidatos aliancistas son Jose Antonio Aguilar Bodegas (Chiapas), Alejandra Barrales Magdaleno (Ciudad de México), Diego Sinhué Rodríguez (Guanajuato), Martha Érika Alonso (Puebla), Gerardo Gaudiano Roviroza (Tabasco) y Miguel Ángel Yunes Márquez (Veracruz).

En los que no hay frente en común, PAN, PRD y MC presentaron candidatos aparte. En Jalisco van Enrique Alfaro Ramírez (MC), Miguel Ángel Monraz Ibarra (PAN) y Carlos Orozco Santillán (PRD). En Morelos, Víctor Caballero Solano (PAN-MC) y Rodrigo Gayosso Cepeda (PRD-PS). Y en Yucatán, Mauricio Vila Dosal (PAN) y Jorge Zavala Castro (PRD).

JOSE ANTONIO AGUILAR BODEGAS (CHIAPAS)

El ex priista y otrora y secretario del Campo del Gobierno del estado de Chiapas (2015-2017), contiende por segunda ocasión por la gubernatura chiapaneca (fracasó en 2006). Aguilar cuenta con una maestría en administración pública desde 1980. Tiene 46 años de trayectoria política y administrativa, refieren datos del Sistema de Información Legislativa (SIL).

Ha sido dos veces Diputado: primero a nivel federal (1991-1994), luego a nivel local (1998-2000). En la actualidad, es investigado por la Fiscalía General del Estado de Chiapas por el uso de “cuentas no declaradas durante su gestión como servidor público”. Entre 2013 y 2014, Aguilar Bodegas hizo transacciones millonarias y las autoridades presumen “un hecho delictuoso”.

El 4 de marzo de 2018, Alejandra Barrales Magdaleno fue ratificada por el PAN como su candidata ala Jefatura de Gobierno por la coalición “Por la Ciudad de México al Frente”. Foto: Agencia Cuartoscuro.

ALEJANDRA BARRALES MAGDALENO (CDMX)

De acuerdo con el Senado de la República, Barrales es miembro activo del PRD desde el año 2002. Antes de convertirse en Senadora (electa en 2012) incursionó en el rubro empresarial; y de 1988 al 2000, fue sobrecargo de Aeroméxico. Tiene una maestría en administración pública y 29 años de experiencia en la arena política. Entre sus cargos públicos destacan el haber sido secretaria de Turismo del Distrito federal (2006-2008), Diputada en tres ocasiones (de 2000 a 2012) y líder nacional del PRD (2016-2017).

La autora del libro Legislar para Ayudar. Profesionalización de la Asamblea Legislativa (2012), ha sido señalada por la opulenta vida que lleva y que supuestamente no corresponde con sus ingresos ordinarios como funcionaria pública. El escándalo de un departamento no declarado y valuado en 14.3 millones de pesos, ubicado en Miami, Florida, en Estados Unidos; y las múltiples propiedades cuyo costo superan los 60 millones de pesos; además de sus ahorros por al menos 22 millones de pesos más, ejemplifican las razones por las que la perredista ha sido señalada de enriquecerse de manera ilícita.

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