‘Los perros duros no bailan’; Pérez-Reverte, sin lucha no hay libertad

 

Arturo Pérez-Reverte no es un escritor que se caracterice por morderse la lengua. Sin embargo, en su nueva obra, Los perros duros no bailan(Alfaguara), que salió ayer a la venta en España y dentro de un mes en América Latina, ha escrito con más libertad que nunca.

“Este libro ha sido una buena coartada para escribir con una libertad que cada vez es más difícil de tener”, contó ayer durante la presentación de esta novela negra en la capital española. Lo que sucede es que esta vez Pérez-Reverte se sirvió de protagonistas caninos para dar rienda suelta a su imaginación y desembarazarse de cualquier convención social.

“Los perros no son políticamente correctos, los perros son machistas”, destacó el escritor español de 66 años. “A un perro no le interesa lo que diga al día siguiente Twitter (…) Siendo perros he podido contar cosas que, si hubieran sido personas, se me habrían echado encima todos los colectivos habidos y por haber”.

Pérez-Reverte escribió Los perros duros no bailan —un claro guiño a Los tipos duros no bailan de Norman Mailer— en tan sólo un mes y en medio del proceso de escritura de la tercera entrega de la serie Falcó, que llegará a las librerías en octubre próximo. En este libro reúne dos de sus pasiones: la literatura y los perros. “Las virtudes que más amo de los humanos las tienen los perros”, explicó. “Los gatos son demasiado humanos para mi gusto”.

La historia, cargada de paralelismos con la vida de los humanos, está narrada por Negro, un cruce de mastín español y fila brasileño que vive atormentado por los recuerdos de su pasado oscuro como luchador en peleas clandestinas. Un día sus dos mejores amigos, Teo y Boris el Guapo, desaparecen y Negro inicia una investigación que lo arrastra a ese mundo que tanto le costó abandonar.

La obra presenta la característica dureza de Pérez-Reverte. Negro es un héroe muy “revertiano”, marcado por un pasado difícil, con cicatrices en la piel y sangre en el hocico. “Tiene esa mirada que ya no puede ser inocente ni simpática”.

“Soy como soy”, afirmó tajante el escritor, que huyó “de todo sentimentalismo” a la hora de escribir. “Mis perros son perros como dios manda”.

“Uno no puede renunciar a su propia vida (…) Esa vida te deja una mirada del mundo, que no siempre es simpática”, argumentó. Pérez-Reverte fue reportero de guerra durante 21 años y esa experiencia marcó su vida y se refleja siempre en su estilo y sus historias, según explicó. “Estoy condenado a escribir novelas así hasta que me muera”.

El escritor contó que a lo largo de la vida ha perdido muchas cosas, pero que todavía le queda la lealtad y la dignidad, dos características muy presentes en los perros. También destacó la naturaleza luchadora de los canes y la importancia de pelear por lo que se quiere.

“No hay libertad que no se gane sin lucha”. El autor tiene la sensación de que los jóvenes de hoy en día están convencidos de que todo “les es concedido por defecto”. Pero no es así.

“Lo que está ahí ha costado mucho sudor y mucha sangre. Olvidamos que el ser humano está sometido a revalidar para ver si sigue teniendo derecho a lo que tiene. La historia pone al ser humano a prueba y ahí es donde hace falta luchar”, destacó. Al igual que los perros de su novela, el ser humano se verá siempre obligado a pelear por sobrevivir. “La lucha es permanente”.

Espartacos en twitter

Por otra parte, Pérez-Reverte aseguró que “cualquier imbécil puede llamarse Espartaco, pero el nombre no se gana escribiendo tuits”.

Así respondió el escritor al ser preguntado sobre si considera que hay ‘Espartacos’, al margen de autoproclamaciones de algunos líderes. “El nombre hay que ganárselo y Espartaco lo hizo de otra manera, no poniendo tuits”, ironizó Pérez-Reverte, quien rechazó hablar de temas no relacionados con su novela.

Pese a que el autor reiteró que no pretende hacer “denuncia social” con Los perros duros no bailan, sí justificó la elección de perros para protagonizar una novela en el hecho de que le permiten contar la realidad como no se podría con un ser humano.

“Escribir se ha hecho cada vez más difícil y ahora hay que tener un cuidado tremendo, porque todo puede generar un conflicto: estamos cortando la lengua a la hora de hablar”, señaló.

En riesgo, la prensa libre

“Es un momento terrible por la autocensura y está en peligro la única garantía de libertad, la prensa libre. El día en que se callan los columnistas por miedo a que se eche encima un colectivo, estamos perdidos. La autocensura por miedo a las redes sociales es lo peor que estamos viviendo, por delante de la crisis, y no es algo sólo de España, sino de Occidente”, lamentó.

Negro, el perro protagonista de su novela, es un personaje que anda en busca de la libertad, algo que Pérez-Reverte también entiende necesario hoy. “Vivimos en un mundo en el que las nuevas generaciones creen que todo está ahí gratis y no es verdad: ha costado mucho sudor y sangre, porque no hay libertad que se gane sin lucha”.

De hecho, insistió en que uno “tiene que estar en guerra permanente, porque nada está consolidado”. “En el resto del mundo hay muchas cosas por ganar y nada está garantizado, ni siquiera aquí. Mira por ejemplo Yugoslavia, era una sociedad donde había un feminismo avanzado, y llegó la guerra y acabó con eso”, dijo.

LEGISLACIÓN CONTRA MALTRATO ANIMAL

Los perros duros no bailan también aborda el maltrato animal desde la perspectiva de un perro que tiene que volver a su pasado, con peleas organizadas por humanos. Pérez-Reverte achaca a los legisladores (los políticos) una actitud laxa a la hora de afrontar esta “lacra”.

“La actitud legisladora respecto al maltrato animal es una vergüenza y en España sale casi gratis, de eso se benefician muchos hijos de puta. La ley española es de las más infames en Europa y como si alguien mata a un perro con un soplete en la cara, va a dar igual, porque sólo le saldrá por un año”, criticó.

El escritor reconoce estar “muy orgulloso” del personaje de Negro, que se corresponde con sus característicos “héroes cansados”. “No hay perros malos, sino malos amos que les transmiten su perversión; a veces cuando miro a mis perros se me mojan los ojos”, reconoció.

Vida de perros

  • La nueva novela de Arturo Pérez-Reverte está protagonizada por Negro, un perro que tras haber sobrevivido a las peleas organizadas por los humanos y reconvertirse en perro guardián se ve obligado a regresar a ese infierno para rescatar a dos leales amigos, también canes, que han sido secuestrados y también obligados a pelear en naves industriales.
  • TÍTULO: Los perros duros no bailan
  • AUTOR: Arturo Pérez-Reverte
  • EDITORIAL: Alfaguara, España, 2018; 168 pp.

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