Plan contra el olvido; medio siglo del 68

Luis Carlos Sánchez

 

La conmemoración del cincuentenario del Movimiento Estudiantil de 1968 ha requerido la creación de un patronato que vigilará el manejo de los aproximadamente 37 millones de pesos que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destinará para la organización de las más de 110 actividades artísticas y académicas que se llevarán a cabo durante 2018 para recordar la fecha.

Durante el arranque de las conmemoraciones en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) —el lugar que fue sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores y que se ha convertido en símbolo del movimiento—, el rector de la máxima casa de estudios, Enrique Graue, anunció que al frente del organismo estará Gerardo Estrada, quien en junio de 2016 debió dejar la dirección del Auditorio Nacional sin explicación alguna.

“Pregúntele a ellos, yo tampoco sé. Así es la administración pública, yo no hice nada malo ni mucho menos, esto es una prueba de que no está en tela de juicio nada de mi honorabilidad”, afirmó ayer Estrada después de la inauguración de la nueva librería Alfonso García Robles, que el Fondo de Cultura Económica (FCE) abrió en el interior del CCUT como parte de las actividades conmemorativas.

El trabajo en el fideicomiso será honorario y, de acuerdo con Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, en él participarán Javier Barros, hijo del rector en 1968; José Carreño Carlón, Gilberto Guevara Niebla, Enrique Krauze, Martha Lamas, Salvador Martínez della Rocca, Federico Reyes Heroles, Rosaura Ruiz, Elena Sandoval, Ricardo Valero y José Woldenberg.

“Justo porque la Universidad es la más prestigiosa del país utiliza los medios propios de cualquier institución para vigilar los recursos públicos. Es el cauce natural para que haya transparencia”, justificó así Volpi la creación del patronato. Medio siglo después del movimiento social, reivindicado ahora como artífice del México democrático, la denominación M68 que se ha dado a la efeméride recuerda la forma de nombrar otros acontecimientos mundiales, como los atentados del 11 de septiembre en Nueva York (11S) o del 11 de marzo (11M) en Madrid.

El programa que se ha organizado “tiene como objetivo mantener viva la memoria y combatir el olvido en torno al movimiento estudiantil del 68. Mantener viva esa memoria y ese recuerdo de quienes en su momento participaron en el movimiento estudiantil, mantener vivo ese mismo espíritu contestatario, antiautoritario, democratizador, crítico y, sobre todo, mantenerlo vivo en las nuevas generaciones”, dijo Volpi.

A grandes rasgos y en espera de otras actividades que se irán anunciando a lo largo del año, la conmemoración M68 de la UNAM está organizada en dos líneas: las que sucederán en el propio CCUT, como escenario del fatídico 2 octubre de 1968, que puso fin a las protestas estudiantiles, y las que serán realizadas en los diferentes espacios universitarios de toda la ciudad. Para cada una de ellas la inversión oscilará entre los 20 millones de pesos.

En el marmóreo edificio de Tlatelolco, la actividad principal consistirá en la mudanza del Museo Memorial del 68 (inaugurado originalmente hace 10 años) del cuerpo bajo del inmueble (cerrado en octubre del año pasado) a un espacio mayor de mil 200 metros cuadrados, en lo que fue la Sala de Colecciones Universitarias. Los planes contemplan que el nuevo espacio, que da hacia la Plaza de las Tres Culturas, abra sus puertas el 2 de octubre próximo con nuevos elementos tecnológicos en funcionamiento.

Adicionalmente, al memorial se incorporará una pieza de arte que será colocada en el patio principal del edificio. La obra será donada por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), pero su autor aún no está definido: “No hay proceso concluido, en 15 días lanzaremos una convocatoria pública para que artistas de cualquier edad propongan el proyecto de la pieza”, informó el director del recinto, Ricardo Raphael.

El otro proyecto del CCUT consiste en la creación de un repositorio digital que contendrá más de una treintena de archivos públicos y privados, individuales y colectivos sobre el movimiento estudiantil. A los acervos del propio Centro Cultural, como el Juan Acha, se sumarán ocho colecciones del Archivo General de la Nación incluidos los de los presidentes Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría; el fondo de la Secretaría de Gobernación con las series de la Dirección General de Seguridad e Investigaciones Políticas y Sociales; así como el fondo de la Secretaría de la Defensa Nacional con la serie del Estado Mayor Presidencial.

Se sumará una colección fotográfica de los hermanos Mayo; la colección de Leonor Ludlow Wiechers, consistente en una recopilación de notas periodísticas con apuntes personales y el Fondo Luis González de Alba, donado al AGN, antes de su muerte. “La idea es que este repositorio pueda ser utilizado a distancia, para dar clases, para programas de investigación; los fondos iniciales son del movimiento del 68, es la primera parte, en el camino se van  a poder incorporar otros materiales no sólo del 68 sino sobre otros acontecimientos”, señaló Raphael.

La otra parte de las conmemoraciones incluye la organización de 17 exposiciones de artes visuales, conciertos, funciones de danza y teatro, actividades cinematográficas —incluida la coproducción de la película de ficción Olimpia, que dirige José Manuel Cravioto—, multimedia y de radio y televisión, publicaciones, conferencias, cursos y talleres, así como siete diferentes convocatorias para crear la imagen gráfica del recordatorio, elaboración de videos y textos, así como de cortometrajes y cómics.

Más adelante, afirmaron los organizadores, se sumaran otras actividades en las que participará el resto de las instituciones educativas que protagonizaron el movimiento estudiantil, como el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Iberoamericana, la Universidad Autónoma de Chapingo y El Colegio de México.

Hace 50 años, agregó Volpi, “el autoritarismo era la marca natural no sólo en México sino en la mayor parte del mundo, el reclamo de los jóvenes era equivalente a la cerrazón del sistema político. Desde entonces lo que ha habido han sido luchas constantes para tratar de ir eliminando poco a poco ese autoritarismo. Quedan muchos rezagos pendientes, seguimos viviendo en un México lleno de desigualdad, de injusticia, de corrupción, de violencia, incluso la violencia que vivimos ahora era inimaginable en el 68.

“Se necesita ese espíritu del 68 para tratar de combatir esa enorme cantidad de rezagos que seguimos viviendo en términos de libertades, de ciudadanía o simplemente de democracia”, recalcó.

Durante el acto de inicio de las conmemoraciones, el rector Graue afirmó que la UNAM no puede entenderse sin el “punto de inflexión” que representó para México el movimiento estudiantil y llamó a luchar “como hace 50 años” por los espacios, la autonomía y la dignidad de las instituciones universitarias.

Ahí mismo, el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, dijo que el México del siglo XX no puede entenderse sin el 68 y apuntó que en los últimos tres años el país ha tenido el mayor número de alternancias políticas de toda su historia. Consideró además que las elecciones que están por efectuarse en julio próximo serán las más competidas y libres de la historia.

Por su parte, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, habló de las debilidades que sigue teniendo el sistema democrático: “La democracia y la vigencia de los derechos humanos no están garantizados: la amenaza, la desazón, la apatía, el creciente escepticismo de una población que se desespera ante los resultados a veces magros del régimen democrático y que no conoció, o ya no recuerdo, el México de libertades restringidas que enfrentaron los jóvenes del 68”.

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