Patricia Retana: una periodista redactora, pero cuya pasión es la fotografía

 

Cut Domínguez

  • Inquieta mexicana integrante de esa generación que creaba imágenes en misteriosos cuartos oscuros

Segura de sí, con maneras dulces y sonrisa fácil, Patricia Retana da la impresión de estar hecha  de una aleación única. Ella nombra a esta condición resiliencia, la cual le permite adaptarse positivamente a las situaciones adversas, particularmente en lo que es su pasión: la fotografía.

Acude con puntualidad litúrgica a nuestra cita en un pintoresco café del Estado de México. Viste ropa sencilla, con sus inseparables gafas de colegiala que hacen ver más grandes sus ojos retozones. La egresada en la licenciatura de periodismo de la escuela Carlos Septién García, aunque con formación inicial en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, admite que desde muy joven tenía claro que iba a ser fotógrafa.

Soy muy visual. La imagen puede transmitir mucho. Tu posición corporal, tus señas, tu mirada, pueden emitir mucho más que las letras o las palabras, afirma. “La Retana”, como le dicen cariñosamente los integrantes de la legión de amistades cuya cifra tiene más de dos dígitos, añade que la imagen es todo.

Retana se define como perteneciente a esa generación que redactó sus trabajos universitarios a mano o en Remington y creaba imágenes en misteriosos cuartos oscuros en medio de luces extrañas y líquidos que siempre dejaban huella en la ropa. También, asegura que, no obstante, hoy mismo vivir de la escritura su pasión es la fotografía.

¿Qué te motivó ser periodista? Siempre tuve la imagen de mi abuela viendo el noticiero 24 Horas de Jacobo Zabludovsky en su televisión en blanco y negro, pero el responsable principal es Gabriel García Márquez. Tenía yo 16 años de edad cuando cayó en mis manos su libro “La Hojarasca”; pasaron los años e insistí seis meses hasta que me concedió una entrevista en su casa de Coyoacán. Aún conservo una rosa amarilla que me regaló y que conservo en un libro.

¿Cómo es tu proceso creativo ahora con las redes sociales? (sonríe) Nunca voy a dejar de ser romántica, de modo que me costó trabajo dejar una réflex por una cámara digital y aún tengo mi vieja Nikon, relata. Está convencida que la oferta digital le deja muchas más opciones, como  composición, profundidad, textura y luz. Me adapto a las circunstancias y aprendo de las nuevas corrientes. Con una elocuencia que salpica, comenta que hasta con el celular se pueden lograr estupendas imágenes. Sin embargo, el romance me encanta, el romance de lo que cuesta trabajo; de la ampliadora, del cuarto oscuro, opina con sabor a recuerdo.

La madre de dos adolescentes: Silvana y Diego, colaboradora de la revista Selecciones Reader’s Digest, que tiene en ocasiones jornadas de trabajo apenas con dos horas de descanso,  con el Archivo Casasola como máximo referente en sus inicios en la fotografía, que tuvo su primera cámara hasta los 26 años, por lo cual durante sus estudios practicaba con equipo prestado por sus compañeros, esa madre es Patricia Ivonne Retana, que duda cabe, quien describe la observación, constancia e innovación como las habilidades propias de un buen fotógrafo.

¿Dónde está la emoción de tu trabajo? En el resultado, en la mirada de los espectadores; cuando la gente valora la imagen ahí se encuentra la exaltación.

¿Blanco y negro o color? Parece causarle gracia la pregunta y entre risas responde. Me gusta mucho el azul, porque implica libertad, cielo, mar, espacio.

¿Qué opinas de un fotógrafo detrás de un celular? (sonríe) El celular es una bonita herramienta ¿no? Es sutil.

¿Cuál sería tu fotografía perfecta? No existe. De 50 imágenes de un proyecto cuesta trabajo decidir de tanta posibilidad y nunca se está satisfecha. Siempre se puede perfeccionar y con las nuevas propuestas nunca se termina de aprender. El problema de los fotógrafos es que se imitan y este no es el caso de Santiago Arau, por ejemplo, que está haciendo fotos con drones, en un trabajo impactante; aplica tecnología, valor, etc. Así tienen que ser nuestros proyectos.

Así concluye una interesante conversación con una mujer que ha construido su carrera en tres elementos: preparación, decisión y tesón sumados a una personalidad singular. No faltó en la charla su adicción a la tecnología, a la magia de los libros viejos y al cine, que no es otra cosa que ponerle velocidad a la fotografía, según sus palabras.

(08/03/2018)

♠Paréntesis

 

 

 

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