Las horas turbias

 

Imagen tomada de la página: cnnespanol.cnn.com

 

Aldo Fulcanelli

El nuevo giro de la política internacional bajo la perspectiva de Washington, parece apuntar a un peligroso refrito que admite la vieja doctrina “del enemigo comunista” utilizado hasta la saciedad durante la Guerra Fría, también la proclamación mas tendenciosa sobre la existencia de “ejes del mal”, aludiendo al fundamentalismo islámico, como es habitual, lo anterior aunado al reciclaje de  una añeja ofensiva contra Cuba, lo mismo que una arremetida brutal contra el enemigo favorito construido a modo: Venezuela.

Las  medidas de contraataque, prevén entre otros muchos puntos, una trama de persecución a partir del “acoso diplomático” y la guerra mediática, con la finalidad de inducir en la sociedad un permanente síntoma de rechazo, lo anterior a partir de la malversación informativa orquestada desde los cuartos de guerra que coordinan los estrategas de Washington y los medios de comunicación que le son afectos.

Por su parte algunos gobiernos corruptos de América Latina, proclives al entramado que se teje a partir de la desinformación, el boicot y la violencia, estarían utilizando de manera facciosa los escándalos de corrupción a partir del ya célebre caso Odebrecht, con la finalidad de perseguir fervientemente a sus opositores, desactivándolos políticamente bajo sendas acusaciones de recepción de fondos ilegales, todo ello bajo la mirada complaciente del Departamento de Estado, que ve florecer con animo a los gobiernos sujetos a la mansedumbre, los cuales buscan dinamitar la unidad de los estados soberanos.

La embestida desde Washington, ha desempolvado la tristemente célebre “cacería de brujas” del macartismo con sus respectivas persecuciones de corte propagandístico, esta vez magnificando a escala internacional la estrategia de penalizar al enemigo con duras sanciones financieras que tienen por objeto acorralar a las personas de interés, los líderes contrarios al régimen financiero global para nulificarlos, ofreciéndolos al mundo como un ejemplo de fascismo y violación a los derechos humanos, detenerlos o en el peor de los casos, entregarlos en las manos de una turba enfurecida que obtendrá su saldo de justicia a partir del linchamiento corporal, una película más que predecible tratándose del terrorismo de estado, que se promueve del otro lado del Río Grande.

Lo  novedoso en esta nueva estrategia de contexto geopolítico que tiene como objetivo estrechar la pinza de dominación territorial de Washington, es la conformación del llamado “Grupo de Lima”, una asociación irregular compuesta por representantes de los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, instaurada bajo la supervisión del secretario de estado Rex Tillerson,  cuya finalidad es atacar a los enemigos de Washington a través de las penalizaciones antes descritas, que cabe señalar, se encuentran totalmente al margen del Derecho, las doctrinas de no intervención, y la soberanía de los países del orbe.

Se trata de una asociación más que diplomática, delictuosa e injerencista, que no se encuentra reconocida por ninguna entidad internacional, ni tampoco tiene la facultad legal para instaurarse como un órgano sancionador al no estar contemplada en cualquiera de los estatutos de la legislación que salvaguarda la diplomacia mundial.

Los cancilleres de los países antes mencionados, en lugar de trabajar por el fortalecimiento de sus lazos con todos los gobiernos del planeta, hoy se encuentran conspirando contra Venezuela, con la finalidad de que dicha nación soberana acumule mas bloqueos, esta vez por parte de los países de la propia Latinoamérica en un hecho tan lamentable como sin precedentes en nuestra historia contemporánea; es la primera vez que un grupo de representantes de naciones hermanas agreden la soberanía de un país, con el evidente propósito de lograr la deposición de un gobernante electo democráticamente, lo anterior  sin la declaración de un Tribunal Internacional, o el derecho a la legítima defensa, habida cuenta de que el gobierno de Venezuela logró los votos necesarios que al final evitaron la aplicación de la llamada “Carta Democrática” en la propia sede de la OEA, es decir, la confrontación en la arena del derecho, donde los conflictos se tienen que librar, fue ganada por el gobierno de dicho país suramericano que en su momento demostró legitimidad en las urnas, a la par de un innegable liderazgo regional.

No conformes en la asimilación de la derrota en el campo de la legalidad que enmarca el Derecho Internacional Público, un grupo de países que cuentan con enormes rezagos sociales, violaciones a los derechos humanos por parte de sus entidades gubernamentales, y que por el grado de desigualdad que viven sus ciudadanos, no tendrían la solvencia moral para acusar a otras naciones sin el ejercicio de autocritica que admite: “mirar la viga en el ojo propio”, han determinado asestar un golpe ilegal a una nación soberana que cuenta con instituciones legitimas y validadas por organismos internacionales, siguiendo dichos países el guión predeterminado por el gobierno de una nación extranjera, que mira a las demás del hombro hacia abajo, sin respeto a su historia y  autodeterminación.

Dicho en otras palabras, el “Grupo de Lima” es una coalición delictuosa orquestada por una parvada de gobernantes bribones, que hacia dentro aprueban el aumento de impuestos agobiantes, reducen las pensiones de sus gobernados, o promueven alianzas que buscan transar con la legalidad para evitar el imperio de la ley, Guatemala, Brasil u Honduras, cuyos presidentes han sido acusados de ejercer el poder de forma unilateral o totalitaria, de espaldas a las naciones que debieran servir. Gobiernos que han rebasado la línea de toda corrupción posible como México, cuyos índices de ejecuciones y pobreza debieran avergonzar a la región, o Perú, por ejemplo, donde su presidente ejerce un poder omnímodo, efectuando transacciones perniciosas con sus opositores para atornillarse en el mandato, cuyo ejemplo más claro  es el caso de la liberación del ex presidente del Perú Alberto Fujimori, acusado de crímenes de lesa humanidad, y quien fuera beneficiado con la libertad condicionada, a cambio de que la bancada fujimorista del congreso, votara en contra de la salida del cargo del presidente Pedro Pablo Kuczynski, acusado de recibir dinero de Odebrecht.

Existen otros casos como el de  Mauricio Macri de Argentina, quien además de impulsar políticas económicas fallidas, mantiene un acoso feroz y permanente contra los opositores, o Michel Temer, de Brasil, investigado por su propia Policía Federal por acusaciones de soborno y malos manejos, que ensucian su de por si deslegitimado mandato al que ascendió a través de un golpe institucional, muy cuestionado en América Latina y el resto del mundo.

La nueva doctrina injerencista apuntalada por Washington y enarbolada por el “Grupo de Lima”, determina un contexto lamentable que empata con los intereses geopolíticos del régimen financiero global que ya contempla movilizar a su complejo militar para invadir a Venezuela, declararla en estado de excepción para convertirla en una nación zombie a la manera de Irak o Libia, utilizando a manga ancha y sin observación internacional sus incontables recursos, todo ello ante el silencio complaciente de la ONU, y los emporios informativos que obran a favor de la especulación y el doble rasero.

Lo más grave en la existencia del infame “Grupo de Lima”, es que las naciones latinoamericanas lo avalen con el silencio,  aceptando intrínsecamente que a partir de la creación de ese grupo irregular, la suerte estará más que echada en lo referente al trato que deban brindarse los países dentro de sus relaciones que tendrían que ser bilaterales, en igualdad de condiciones, y en base a su propia soberanía, pues el “Grupo de Lima” no desaparecerá luego de la invasión, golpe de estado o ataques financieros que se pudieran fabricar contra Venezuela, muy por el contrario, dicho grupo será reciclado con la finalidad de intervenir en las elecciones y desarrollo político de Latinoamérica  al margen de toda ley, presionando a los países que forman parte de esa ilegal alianza, a no reconocer, en su caso, a los gobiernos de corte progresista electos democráticamente, o lo que es peor aún, a no validar las elecciones que favorezcan a los candidatos que Washington declare como “no aptos”, promoviendo acciones que impidan que esos mismos candidatos ya electos tomen el poder, a pesar de la voluntad de los ciudadanos, convalidando acciones perniciosas como los delitos electorales, la compra masiva del voto, las campañas mediáticas que tienen por objeto enlodar el desarrollo democrático y que buscan exhibir a las personas en su vida privada a partir del espionaje y el terrorismo administrativo, solo por citar algunos ejemplos.

Dentro del marco global del ajedrez geopolítico impuesto desde el otro lado de la frontera, el “Grupo de Lima” ha sido planificado deliberadamente como un brazo ejecutor alterno a la OEA que coordina el entreguista Luis Almagro, organización lesiva que busca impedir a los lideres que no comparten el discurso del neoliberalismo depredador, que estos puedan acceder al poder bajo ninguna circunstancia. En el nuevo contraataque de la derecha internacional, las naciones colaboracionistas se han propuesto llevar a la cárcel a quienes consideran enemigos latentes.

En Argentina, los tribunales ya aguardan por Cristina Fernández de Kirchner, en Brasil por Luiz Inácio Lula da Silva, en Ecuador por Rafael Correa Delgado, en Bolivia y Nicaragua, los grupos conservadores harán lo propio con Evo Morales y Daniel Ortega al terminar estos su mandato presidencial, a menos que inusitadamente, ellos decidieran dar un sorpresivo vuelco a su discurso nacionalista, algo que al momento se vislumbra improbable. Lo que pareciera como un ajuste de cuentas, no es más que un reacomodo de las piezas del ajedrez en Washington, que hoy buscan evitar lo que sucedió en el año del 2005 en la IV Cumbre de las Américas, cuando los gobiernos de Argentina, Venezuela y Brasil, a través de los entonces presidentes Kirchner, Chávez y Lula, impidieron en una alianza estratégica la entrada en vigor del Área del Libre Comercio de las Américas; por supuesto que en los albores del Siglo XXI, el régimen financiero totalitario a través de sus múltiples brazos ejecutores tanto militares como políticos, no permitirían otra afrenta como esa.

En cuanto a Venezuela, solo es cuestión de horas o días para que sea totalmente intervenida, previa aplicación de más sanciones, bloqueos, boicots y llamados a la violencia desde un oposición que ejerce el terrorismo abiertamente, lo anterior podría ocurrir a través de una coalición de países latinoamericanos liderados por los gobiernos de Colombia y Brasil.

La aplicación de la nueva doctrina injerencista aporta una señal más que turbia para México, aliado estratégico de Washington, y que celebrara elecciones este mismo año. En caso de continuar las preferencias como hasta hoy se marcan, y si la guerra sucia o las estrategias mediáticas no lo impiden, el candidato puntero Andrés Manuel López Obrador podría convertirse en el próximo Presidente de México, de ser así, el “Grupo de Lima” apoyado por otras asociaciones de corte injerencista como la Iniciativa Democrática de España y Américas (IDEA), que agrupa a ex mandatarios como Vicente Fox, cuyas acusaciones por enriquecimiento al amparo del poder conforman incluso libros enteros, solicitarían no aceptar los resultados electorales con la finalidad de sembrar un clima de enrarecimiento y violencia, que determine en México la imposición de un gobierno temporal de coalición, con el probable respaldo de una Junta Militar, todo ello para buscar que los poderes de la nación nombren a un encargado de gobierno afín a la nueva doctrina promovida desde la sede de los poderes financieros.

Ante este escenario posible cabe preguntarse ¿De qué sirven entonces las instituciones aparentemente democráticas que tienen por objeto arbitrar una elección supuestamente imparcial?  ¿Para que un congreso distribuido entre personeros de intereses facticos que no son garantes verdaderos de la democracia? ¿Cómo concebir un grupo de pseudoperiodistas e intelectuales apátridas que esconden la agobiante realidad de México entre rebuscadas frases barrocas, y que en realidad engordan a partir de las dadivas ofrecidas por los jugosos contratos con los gobiernos, becas y otras regalías que no hacen más que exhibir la decadencia moral de la fantoche clase intelectual de nuestro país, con honrosas y brillantes excepciones? si el “Grupo de Lima” continua boicoteando los procesos de diálogo y encuentro entre los países latinoamericanos, sumándose a campañas de terror y desinformación, si triunfa la miopía de la insaciable ambición que vio nacer ese nefasta coalición ilegal integrada por supuestos diplomáticos de muy bajo talante, más temprano que tarde toda disidencia individual será borrada con el mismo afán destructivo que lo hicieron las dictaduras de antaño, se trata nada menos que la vuelta de aquellos momentos históricos que en Latinoamérica considerábamos superados.

El triunfo de esa visión depredadora representaría el fin de las naciones soberanas, el advenimiento de un supra gobierno en cuyos propósitos definitivamente no está el de respetar la libertad de pensamiento ni opinión, mucho menos tolerar la asociación de los ciudadanos a partir de la interpelación o el derecho a disentir. Podríamos llegar al triste momento en que los ciudadanos sean perseguidos con igual denuedo en sus propiedades, cuentas bancarias e incluso a través de sus empleos, cesados o condenados al más impensable de los destierros, si se atreven a contrariar al sistema totalitario. Estamos al borde de la imposición de una dictadura global, la más violenta y cruel de todas las que hayamos pensado con antelación. Las próximas horas, las horas turbias serán torales para ir determinando lo que podría suceder en la región y el mundo frente al nuevo entramado geopolítico. Se trata de un peligroso llamado al más impositivo de los controles autoritarios, en detrimento de la todavía incipiente democracia latinoamericana.

♠Paréntesis

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