Museos marcan el mercado; Zona Maco

 

La programación de los museos de la Ciudad de México influye en gran medida en la obra que ofertan las galerías internacionales en la feria Zona Maco. Los principales stands de la edición 15, que ayer inició, garantizan la venta de sus piezas al presentar artistas que han expuesto recientemente en algún recinto del país y son reconocidos por el público general y los coleccionistas locales.

En la Sección Principal, las galerías neoyorquinas Gladstone y Marian Goodman ofrecen piezas de Philipe Parreno y John Baldessari, respectivamente; ambos artistas presentan actualmente una muestra individual en el Museo Jumex. Lo mismo, Mai 36 Gallerie con una pieza de Baldessari, y la galería Perrotin que exhibe fotografías del colombiano Ivan Argote de la serie Turistas que expuso el año pasado en el Museo Universitario El Chopo.

Así la relación entre los museos y el mercado del arte se hace más evidente. Las galerías apuestan por obras ya conocidas entre los coleccionistas nacionales y creadores taquilleros. “Es nuestro artista, nosotros lo representamos y ahora está aquí en el museo Jumex, por eso lo trajimos para mostrar más de él”, dice el responsable de Gladstone donde las piezas Speech Bubbles (Transparent Red), Happy Ending y  6:00 pm integran una sola instalación en tonos rojos que se convirtió en la más vista durante la apertura de la feria. El espacio se asemeja a la exposición La levadura y el anfitrión que cierra el domingo en Museo Jumex.

En el espacio de Maria Goodman, galería que regresa a Zona Maco tras años de ausencia, atraen la mirada las obras de Baldessari. En particular el trío de pinturas: Double vision, Rayman, Double vision, Johns y  Object (with flaw). Las dos primeras en gran formato tienen un costo individual de 550 mil dólares. Muy cercano al precio de la pintura Scissors que presenta Mai 36, también de Baldessari. En las dos galerías, las pinturas son muy similares a las piezas que se presentan hasta abril también en el Museo Jumex con el título Aprendiendo a leer.

Un caso particular es el del artista británico Cerith Wyn Evans que lo exhibe Marian Goodman a propósito de su primera exposición individual en México que se inaugurará el próximo sábado en el Museo Tamayo. Incluso cuando se pregunta por su obra, la información principal es el anuncio de la muestra que integra 12 piezas hechas en los últimos 10 años.

De los artistas más vistos y taquilleros, se mantienen el indo-británico Anish Kapoor y el chino Ai Weiwei. El primero con obra en al menos tres galerías: Continua, Lisson y Gladstone. Todas las piezas son derivaciones de la serie Mirror, los espejos circulares en distintos colores, que alcanzan hasta 25 millones de pesos, y se expusieron en el Museo Universitario Arte Contemporáneo entre 2015 y 2016. En la galería Continua, una de estas piezas se vende en 700 mil libras (18 millones 230 mil pesos)

Ahí mismo Ai Weiwei pelea por el precio más alto. Su obra Feiyu, un ave de papel  y estructura de bamboo sostenida del techo, se cotiza en 295 mil euros (seis millones 800 mil pesos aproximadamente).

Ai Weiwei y Kapoor también comparten el espacio en la galería Lisson. De Kapoor, se exhibe otra versión del espejo circular. Y del chino se presenta Colored vases, una serie de vasijas de la dinastía china pintadas en colores llamativos. La galería prefirió no revelar los precios de ninguno.

Este año ninguna galería trajo piezas de la serie de bicicletas de Ai Weiwei que fueron muy atractivas la edición pasada, aunque sí se prepara el terreno en México para que el artista exponga una individual.

No es la primera vez que los museos determinan el mercado de la feria. En la edición de 2016, las protagonistas fueron piezas de Yayoi Kusama que todavía se mantenía entre las preferidas después de la exposición individual en el Museo Tamayo, también Francis Alys que recién había presentado una retrospectiva igual  en el Tamayo. Ese año Gladstone Gallery exhibió tres piezas de Ugo Rondinone, quien actualmente presenta la exposición Tu edad y mi edad y la edad del Sol, en Casa Wabi, en Oaxaca, y en 2014 montó esculturas monumentales en el Museo Diego Rivera-Anahuacalli.

Hace cuatro años Carlos Cruz-Diez acaparaba los stands tras su muestra en el MUAC. En esta edición sólo la galería RGT+Art presenta una pieza de él: Physichrome Panam 160. También Francis Alys sólo está presente este año en la galería David Zwiner con una serie de dibujos.

En el área de Arte Moderno, que tenía poca gente en las primeras horas de la feria, el protagónico fue el colombiano Fernando Botero. En más de una galería se muestran sus pinturas y esculturas de personajes voluminosos. En Garay Nader, todo el espacio está dedicado al artista con más de diez obras.

Y la galería Ben Brown exhibe al brasileño Vik Muñiz, que también en 2017 tuvo una individual en el Marco de Monterrey.

Este año la sección de Zona Maco Sur tuvo proyectos más arriesgados en el sentido de no sólo mostrar obra previa de artistas emergentes, sino proyectos ex profeso para Zona Maco. Fue el caso de Minerva Cuevas que presenta Sexo, guerra y Bertolt Brecht donde explora las fronteras entre el teatro y la realidad que llevan al dramaturgo Brecht a la culminación de su propio trabajo. Es un performance permanente.

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