Trump escupe al cielo, y China ya es el mayor socio de Brasil, Perú, Argentina y Chile, y va por México

 

 

Mientras que el Presidente Donald Trump reiteraba el martes que se ha acabado “la era de sometimiento económico” de Estados Unidos con otros países por “malos acuerdos comerciales” y condicionaba la continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con la construcción del muro fronterizo, su Secretario de Estado Rex Tillerson advertía -en el inicio de su gira por Latinoamérica- sobre el avance de los “depredadores” Rusia y China en la región.

Los datos duros del comercio internacional de México dan la razón a la declaración del alto funcionario estadounidense, pues esas potencias asiáticas han aumentado su presencia comercial de la década de los 90 a la fecha, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía. Aunque, a decir de especialistas, quedan pendientes en materia de inversión e intercambio equilibrado.

El gigante rojo es el mayor socio comercial de Brasil, Perú, Argentina y Chile por sus materias primas. El petróleo crudo y las semillas de Argentina y Brasil, los minerales y metales de Chile y Perú, desechos y metales no ferrosos de México y Colombia representan gran parte de las exportaciones hacia la nación asiática.

Con México es el segundo socio comercial desde 2003 y en 2017 tuvieron un comercio de 73 mil 802 millones de dólares. Con ello, da pasos para desplazar a Estados Unidos, el principal socio comercial mexicano con quien tuvo un intercambio anual por 476 mil 455 millones de dólares.

“El principal perdedor de la creciente presencia económica de China en América Latina y en México ha sido Estados Unidos”, aseguró en entrevista Enrique Dussel Peters, economista investigador del Centro de Estudios China-México de la UNAM. “A finales de los 90, más del 81 por ciento del comercio (exportaciones e importaciones mexicanas) eran con Estados Unidos. En el 2016, cayó al 63 por ciento. Como contraparte, el comercio de México con China aumentó de -1 por ciento al 10 por ciento en 2016 en autopartes, electrónica y comunicaciones”, documentó.

El intercambio comercial con Rusia también ha ido al alza. Las cifras de la Secretaría de Economía exponen que pasó de 508 millones de dólares en 2009 a mil 602 millones de dólares en 2017.  Si bien “no es tan grande”, mientras en 2016 el crecimiento fue de 7.5 por ciento, durante el primer trimestre del 2017 fue de 38 por ciento, aseguró el Presidente ruso Vladimir Putin durante su reunión con el Presidente Enrique Peña Nieto en la IX Cumbre BRICS, celebrada a inicios de septiembre en China por invitación del Presidente Xi Jinping.

Virginia Petrova Georgieva, especialista en derecho internacional del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, dijo vía telefónica que la relación comercial entre ambas naciones se fortalece mucho porque, debido a las sanciones que se le han impuesto a Rusia a raíz del conflicto con Crimea, ha tenido que voltear su mirada hacia otras regiones del mundo diferentes de sus clientes principales que se ubican en la Unión Europea. Una de “sus nuevas esferas de influencia en materia comercial” es América Latina.

En entrevista, el internacionalista y catedrático el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV), Jesús Gallegos Olvera, coincidió en que en este reajuste geopolítico en la era Trump, China y Rusia son alternativas factibles para México y el continente.

Destacó que la relación con China, a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC), se realiza a través de reglas y compromisos vinculados con las controversias. El investigador Enrique Dussel afirmó que una de las tensiones entre ambas naciones se han dado por el intercambio de acero y textiles.

CHINA EN MÉXICO

Los Presidentes Enrique Peña Nieto y Xi Jinping se han reunido siete veces de 2013 a 2017 para mejorar la relación bilateral, lo cual se ha reflejado en convenios e infraestructura en el puerto de Manzanillo, Colima, y el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Sin embargo, el investigador de Cechimex Enrique Dussel Peters, explicó que los esfuerzos no se ha concretado en la atracción de inversión y turismo chino. Además, la relación comercial se basa principalmente en las importaciones chinas por lo que es “desigual”.

De enero a septiembre de 2017, la Inversión Extrajera Directa (IED) de la segunda potencia mundial a nuestra nación fue de 116 millones de dólares (0.5 por ciento), la mayor registrada desde 1999, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

En diciembre de 2016, la firma China Offshore Oil Corporation ganó dos áreas petroleras durante la Ronda 1.4, donde se licitaron ocho bloques en aguas profundas en el Golfo de México.

No obstante, destacó Dussel Peters, en 18 años hemos logrado menos de 800 millones de dólares de IED china, menos del 0.1 por ciento que México ha recibido.

Durante los primeros nueve meses del año pasado, México tuvo 21 mil 754 millones de dólares de IED, un 10 por ciento más que en el mismo periodo de 2016 (19 mil 772 mdd). Los sectores que más ingresaron fueron la industria manufacturera (43.4 por ciento), construcción (12.1 por ciento) y servicios financieros (11.3 por ciento). La IED provino de Estados Unidos (47.8 por ciento), España (12.1 por ciento), Canadá (7.7 por ciento), Alemania (6.3 por ciento), Australia (5.7 por ciento) y Japón (4.4 por ciento), y los países restantes aportaron 16 por ciento.

“Lo que se requiere es un análisis y grupo de trabajo que se especialice en el corto, mediano y largo plazo con respecto a China. Donde tiene ventajas para invertir son los sectores de autopartes, electrónica, telecomunicaciones y otras manufacturas”, aseguró el economista y especialista en la relación trilateral Estados Unidos-China-México. “La distancia no es una problemática específica. Países como Chile, que está más lejos de China que México, tiene una relación mucho más transparente y dinámica”.

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