T res líderes que responden al PRI dispusieron de 8 mmdp en 2017, sin reportar nada a nadie

 

En 1948, los dirigentes ferrocarrileros Valentín Campa y Demetrio Vallejo intentaron formar una organización alterna a la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Ya desde entonces, decían que la CTM estaba podrida de corrupción. Varias fuentes coinciden en que el concepto “charrismo” surgió con esta irreverencia porque otro sindicalista, Jesús Díaz de León, apodado como “el charro”, presentó ante la Procuraduría General de la República cargos en contra de los disidentes. Campa y Vallejo fueron acusados de desfalco a los trabajadores. Y luego, encarcelados.

Desde entonces, “charrismo” se quedó en la jerga sindical y política de México. Ha sido un término que designa la habilidad para perpetuarse en el poder, la lealtad con el Presidente en turno y la capacidad para recibir grandes cantidades de dinero del Gobierno federal sin rendir una sola factura o un solo comprobante.

Las décadas han pasado. Ya hace 21 años que falleció Fidel Velázquez Sánchez, quien por permanecer 60 años al frente de la CTM fue uno de “los charros” más identificado. Pero “el charrismo” pervive. Y ocurre justo en tres de esos sindicatos que Velázquez Sánchez incluyó en el apartado B de la Ley Federal del Trabajo, cuando consiguió ser integrante de la junta redactora: los de Pemex, el SNTE y el SME.

Sólo en 2017, esos tres sindicato recibieron 8 mil millones de pesos del Gobierno federal, lo que hubiera alcanzado para reparar mil 500 inmuebles históricos y de valor cultural en once entidades después de los estragos de los sismos que estremecieron Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla, Veracruz y la Ciudad de México el pasado septiembre.

El dinero quedó bajo la administración de Carlos Romero Deschamps –75 años de edad, 22 como dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM)–; Juan Díaz de la Torre -64 años de edad, ungido como candidato único por unanimidad después de la detención de Elba Esther Gordillo, como Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)– y Víctor Fuentes del Villar –82 años de edad y 13 como dirigente nacional del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

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