Migrantes, motor de crecimiento económico

António Guterres, secretario general de la ONU, destacó que las remesas alcanzan un total mundial de 600 mil millones de dólares. En la imagen, migrantes mexicanos provenientes de Oaxaca, Guerrero y Michoacán trabajan recolectando fresas en Oxnard, California

Durante 2017 los migrantes en todo el mundo enviaron a sus familias 600 mil millones de dólares, aproximadamente, lo que representa casi tres veces la asistencia oficial para el desarrollo.

Así lo asienta el informe Hacer que la migración funcione para todos, presentado ayer por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, ante la Asamblea General.

El documento subraya los beneficios económicos de la migración: este sector gasta 85 por ciento de sus ganancias en sus comunidades de acogida y remite el 15 por ciento restante a sus países de origen.

En el mundo, dijo, hay 258 millones de migrantes internacionales, equivalente a 3.4 por ciento de la población mundial. Y la expectativa es que este sector siga creciendo. De ese total, 6 millones están atrapados en el trabajo forzoso.

Por ello, el secretario general de la ONU llamó a los líderes mundiales a trabajar juntos para forjar un sistema de migración ordenado que reduzca el riesgo y el sufrimiento para quienes abandonan sus naciones. La gestión de las migraciones es una de las pruebas más urgentes y profundas de la cooperación internacional de nuestro tiempo.

El informe apremia a los estados miembros de la ONU a promover la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas, como un elemento central del Pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular.

Las mujeres representan 48 por ciento de todos los migrantes del mundo, y envían a sus países de origen un porcentaje mayor de sus ganancias que los hombres. Sin embargo, lamentó, enfrentan políticas laborales y costumbres más restrictivas que los varones, lo que acota su ingreso económico y su contribución social.

Guterres convocó a los gobiernos a trabajar juntos para crear un sistema global de migración productivo y humano que mejoraría la soberanía de los estados en lugar de deteriorarla.

Las naciones deben tomar en consideración tres elementos en la definición de una estrategia para este tema: un enfoque humanitario basado en la defensa de los derechos humanos, recursos financieros para definir el estatus de migrantes una vez que la primera ayuda humanitaria sea aportada y encontrar opciones reales para quienes no pueden pretender un estatus de refugiados, pero les es imposible regresar a sus países de origen.

Si los gobiernos instauran más vías legales para la migración, basadas en análisis realistas de las necesidades del mercado laboral, es muy probable que disminuyan los cruces fronterizos, que haya menos trabajadores indocumentados y menos abusos, sostuvo.

Aseveró que este fenómeno social es un motor de crecimiento económico, innovación y desarrollo sostenible. Por lo que en el informe destacó que hay evidencias claras que prueban que, pese a los desafíos reales que el fenómeno genera, es beneficiosa para las comunidades de acogida, en términos sociales y económicos.

En ese sentido dijo que es necesario un nuevo enfoque. Es momento de dibujar todas las partes del Sistema de las Naciones Unidas, incluida la Organización Internacional para las Migraciones, para apoyar los esfuerzos de los estados miembros para abodar la situación.

 

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