México, país pionero en impuesto al refresco, quiere que ahora sea del 20%

 

El impuesto a las bebidas azucaradas se está convirtiendo en una tendencia internacional y la medida no sólo ayuda a mitigar el problema de obesidad y diabetes, sino funge también como una fuente de ingresos para inversión en bienestar social, señalaron especialistas en salud de Estados Unidos y México.

Alejando Calvillo, director de El Poder del Cosumidor (EPC), manifestó que antes de que el impuesto se estableciera en México, ya existía en otros países, no obstante, en los últimos años se ha propagado en diversas zonas del mundo, entre ella: Portugal, Noruega, Reino Unido, Bélgica, Chile, Cataluña (España), Kerala (India) y las ciudades estadounidenses Filadelfia, Berkeley, Oakland, Boulder, Albany, Chicago y Seattle.

Durante el foro “Impuestos a las bebidas azucaradas: tendencia mundial”, la doctora Lynn Silver, del Instituto de Salud Pública de California, alertó que actualmente el planeta se encuentra en medio de una epidemia de obesidad, lo que ha provocado, entre otras cosas, un efecto de cuadruplicar los casos de diabetes.

“Es un un problema demasiado grande y demasiado costoso para dejar de hacerle caso”, dijo y subrayó que la política de implementar el impuesto al refresco precisamente ayuda a resolverlo.

Además, citó el caso de Berkeley en California, que fue la primera ciudad en EU en implementar el gravamen, donde la compra de dichas bebidas han bajado al menos 9.6 por ciento, sin que los empleos del sector del comercio e industria de alimentos hayan sufrido pérdidas.

Allí, incluso se ha creado un comité independiente que tiene como función recomendar al Gobierno el uso de los recursos recaudados, por ejemplo, en el entrenamiento de nutricionistas para la comunidad afroamericana, para programas de cocina y huertos al interior de las escuelas y para programas de prevención de obesidad y diabetes.

La especialista Silver indicó que la industria refresquera en EU gastó al menos 67 millones de dólares en acciones contra la propuesta del gravamen y alrededor de 120 millones para cabildear en Washington contra las políticas de salud pública, ya que ven en peligro sus ganancias.

En su oportunidad, la doctora Hannah Lawman, del Departamento de Salud de la Ciudad de Filadelfia señaló que en dicha demarcación con 1.5 millones de habitantes es una de las más pobres de EU y ocupa el segundo lugar en obesidad y diabetes.

En Filadelfia, puntualizó, el gravamen se implementó tanto en bebidas azucaradas, como en las que cuentan con endulzantes no calóricos. El impuesto es de 1.5 centavos de dólar por onza.

“Los ingresos están destinados a beneficiar a niños y familias de bajos recursos, con el subsidio en educación preescolar, mejoras en parques, centros recreativos, bibliotecas y escuelas”, comentó.

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